¿Alguna vez has visto a un bebé completamente envuelto en paños? ¿Y a un adulto? Esta terapia japonesa promete aliviar dolores en hombros y espalda, soltar la postura y reducir incluso el estrés. El paciente queda atado dentro de una manta o de un tejido de punto de algodón. La técnica se llama Otonamaki (大人巻き), que significa «envoltura para adultos».
Fue creada por la matrona Nobuko Watanabe en 2015 y popularizada por la fisioterapeuta Orie Matsuo. Se tomó como base otra técnica practicada en bebés, el Ohinamaki, que envuelve a los recién nacidos para imitar la sensación de confort del útero, ayudarles a dormir y acompañar su desarrollo físico. Parte del invento nació porque a algunos padres les inquietaba que el bebé se sintiera encerrado: enrollar a un adulto servía para mostrar que, con tela elástica, no tiene por qué ahogar.

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¿Por qué recurrir al otonamaki?
Los japoneses son conocidos por dedicarse demasiado al trabajo, tanto es así que muchos desarrollan problemas de postura y rigidez corporal. Y muchos buscan solución con masajes, estiramientos y terapias. Eso ha hecho que este tipo de prácticas sea muy popular.
En Japón no faltan tratamientos de bienestar que, para quien mira desde fuera, pueden parecer extraños, inadecuados o poco funcionales, como es el caso del otonamaki. No hay investigación científica sólida sobre su eficacia. Aun así, varias personas han dicho que les ayudó a soltar hombros, cuello y espalda, y Matsuo cuenta que algunas clientas acuden para tratar la pelvis después del parto.
No todos quedaron satisfechos con la idea de envolverse en paños. Algunos la encontraron bizarra; otros dijeron que esta terapia parecía sacada de una película de terror.

Cómo es una sesión de otonamaki
Lo habitual es tumbarse en una colchoneta o un futón, cruzar los brazos sobre el pecho, encoger las rodillas —la postura fetal del bebé— y dejarse cubrir de pies a cabeza con una tela blanca, elástica y transpirable. La malla deja respirar; si hay claustrofobia, se puede dejar la cara al aire. En algunos centros cubren después con un paño de color y mecen el cuerpo con suavidad, como si arrullaran.
Las sesiones duran alrededor de 20 minutos; en clínicas de Tokio de la época en que saltó a la televisión, una primera cita de 45 minutos rondaba los 4.800 yenes. El precio cambia según el local: una clínica de huesos (seikotsuin) cerca del santuario Suitengū, en Nihonbashi, llegó a ofrecer turnos compartidos más baratos. También se puede probar en casa con una manta, pero varios especialistas advierten que enrollarse mal puede tensar la musculatura en vez de soltarla.
Quienes lo prueban suelen repetir la misma sorpresa: se ve apretado y no se siente apretado. Un cliente de Kyoko Proportion, de 40 años, decía que después notó los hombros y la espalda más sueltos; otra persona casi se duerme. El contraste con la foto —cuerpo momificado, cara tapada— es justo lo que llenó programas de televisión y redes.
No es fisioterapia, por más que relaje
Orie Matsuo, de Kyoko Proportion, sostiene que al juntar hombros y piernas el cuerpo se alinea y baja el dolor de espalda, lumbar y cadera. También habla de más flexibilidad en cadera, piernas y hombros. Eso es lo que promete quien lo ofrece.
Shimpei Fukumoto, de una clínica holística en Japón, admitió que entiende la intención, pero dejó claro que no es fisioterapia tradicional. Visvanathan Ravi, fisioterapeuta sénior de Hallmark Physiotherapy, fue más duro: si alguien permanece media hora en esa posición, teme distensiones y problemas de columna a medio plazo, y no lo recomienda.
Conviene quedarse en ese matiz: hay gente que sale con los hombros más blandos y hay profesionales que no firmarían el método. El otonamaki nació como demostración del ohinamaki y se quedó como rareza de bienestar, no como protocolo clínico.

Otras terapias japonesas
Terapia de gong (o terapia del sonido) — Es un masaje sonoro para cuerpo y mente, usando frecuencias vibratorias. Este procedimiento promete ayudar contra el insomnio, la ansiedad y el estrés.
Acupuntura — Aunque es una terapia milenaria originaria de China, es muy popular entre los japoneses: se aplican agujas en puntos específicos del cuerpo para tratar molestias y mejorar el bienestar.
Técnica de la toalla — Algunos usan el método de Toshiki Fukutsuji, que consiste en colocar una toalla bajo la espalda. Se cree que ayuda a la postura e incluso a perder peso. Hay más detalle en el artículo de técnicas y secretos japoneses para adelgazar.
Quiropraxia — Busca problemas de columna, nervios y articulaciones por medio de ajustes. Promete aliviar y prevenir, por ejemplo, dolores de cuello, hombros, espalda e incluso dolores de cabeza, sin medicamento ni cirugía.
¿Qué te parece la idea de quedar envuelto en postura fetal, en un paño blanco y suave? ¿La probarías? ¿Crees que funciona de verdad? Hay más contexto en las técnicas y terapias japonesas y asiáticas y, si el relax que buscas es de agua caliente, en los tipos de onsen y sus normas.
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