¿Sabes cómo hacer un tsuru de origami? ¿Sabes qué significa esa grulla en la cultura japonesa? Vamos a plegar la figura paso a paso y a seguir lo que se cuenta de ella.
Creo que varias personas saben lo que es un origami. Sí, esos pliegues que ya forman parte de la cultura japonesa. Cuando pensamos en origami, aparecen varios animales y otras formas. El tsuru es de las más populares, y suele ir envuelto en el folclore y las leyendas del país.

Índice 14
¿Qué es el tsuru?
Tsuru (鶴) es el nombre japonés de la grulla. La especie que en Japón casi todo el mundo tiene en mente al oír esa palabra es la grulla de coronilla roja, Grus japonensis, también llamada tancho (丹頂). Es un ave grande, de cuello y patas largos, con el cuerpo blanco y negro en las plumas del ala. La mancha roja de la cabeza es piel desnuda, sin plumas, y se pone más viva en la época de cría. El origami repite esa silueta en papel: la figura se llama orizuru (折鶴).

Vive en humedales del este de Asia. En Japón, las de Hokkaido se quedan todo el año. Hay un dicho antiguo: la grulla vive mil años y la tortuga diez mil. En libertad una tancho vive unas décadas. En cautiverio hay aves que pasan de los sesenta. El canto sale fuerte porque la tráquea es larga, y en el cortejo la pareja baila con saltos y alas abiertas.
La palabra tsuru también alcanza a otras grullas. Cuando un cuento habla del ave y no de una ficha de zoológico, aquí la dejamos como tsuru, para no mezclar el animal del relato con una sola especie.
Cómo hacer un tsuru de origami
Hay más de una secuencia. La de la figura, sobre fondo amarillo, tiene 17 pasos y termina en una grulla con las alas abiertas. Sirve cualquier cuadrado. Para ensartar un senbazuru, las hojas pequeñas, de unos 7,5 cm, se manejan mejor. Empieza con el lado que quieras mostrar hacia abajo y marca los dobleces con la uña: después de la base, el resto se entiende mejor.
- Dobla el cuadrado por una diagonal hasta formar un triángulo, como en los pasos 1 y 2.
- Abre una solapa por el centro y aplástala hasta dejar un cuadrado más chico. Da la vuelta y repite del otro lado (pasos 3 a 5).
- Lleva los lados al centro, baja la punta de arriba y vuelve a abrir esa capa hasta formar un rombo alargado. Da la vuelta y repite. Al llegar al paso 13 ya tienes la base del pájaro.
- Las dos puntas de abajo se pliegan hacia dentro: una sube como cuello y la otra como cola. En el cuello, un pliegue corto separa la cabeza (pasos 14 y 15).
- Baja las alas con cuidado y endereza cabeza y cola. El paso 17 es el tsuru terminado.

La grulla en otras culturas
La grulla aparece en más de un continente. Aquí vamos a parar en cuatro sitios donde el ave entra en un relato concreto: La Meca, Grecia, China y Japón.
En La Meca
Al-Lat, al-Uzza y Manat eran tres diosas de La Meca en la Arabia preislámica. Un relato posterior, muy discutido, las llama las tres grullas exaltadas, gharaniq. La palabra es oscura, y los historiadores discuten si ese episodio ocurrió.
En Grecia
En griego, grulla se dice γέρανος (géranos). El geranio heredó un nombre parecido porque el fruto recuerda el pico del ave.
En el relato de las grullas de Íbico, unos ladrones mataron al poeta. Él alcanzó a llamar a una bandada que pasaba y la tomó por testigo. Tiempo después, las grullas cruzaron un teatro. Uno de los asesinos soltó «las grullas de Íbico», y con eso se delató.
En China
En China la grulla es un ave de buen augurio y de larga vida. Aparece en adornos y en las insignias de funcionarios de alto rango.
Varios estilos de kung fu miran el movimiento del ave en la naturaleza, por la fluidez. Los que llevan la grulla en el sistema son el hung gar (tigre y grulla), el de los cinco animales de Shaolin y la grulla blanca de Fujian. El wing chun debe el nombre a Yongchun, un lugar o una persona de Fujian, y se practica con otra lógica.
En Japón
En Japón el tsuru acompaña deseos de felicidad y de larga vida, junto con el dragón y la tortuga. La figura de papel es el orizuru. El conjunto de mil grullas se llama senbazuru (千羽鶴): muchas veces van ensartadas en hilos, como regalo, como ruego por un enfermo o como pedido de paz.

La idea popular dice que quien pliega mil grullas con un deseo puede verlo cumplido. El libro más antiguo que se conoce con instrucciones de estas grullas es el Hiden Senbazuru Orikata, de 1797. Ese libro enseña a plegar. El deseo es costumbre, aparte del manual.
No sé si funciona. Doblar mil hojas pide paciencia.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el tsuru de papel pasó también a recordar la paz y a las víctimas civiles, por la historia de Sadako Sasaki. La dejo para el final.
Historias, fábulas y cuentos del tsuru
Las historias cambian de boca en boca. No creo que una variante le quite el sentido a las demás. Si conoces otra versión de las que vienen ahora, cuéntala en los comentarios.
El regreso del tsuru
Érase una vez una pareja de ancianos. Un día de nieve, en invierno, el viejo iba a la ciudad a vender leña cuando encontró un tsuru atrapado en la trampa de un cazador. Le dio pena y lo soltó.
Esa noche, mientras la nieve caía con fuerza, una muchacha hermosa llegó a la casa. Dijo que, desde la muerte de sus padres, viajaba entre parientes a los que no conocía, que se había perdido y que pedía quedarse una noche. La pareja la acogió con gusto. Al día siguiente la nieve seguía, y ella se quedó. Cuidaba de los dos sin descanso, y ellos estaban contentos.
Un día les preguntó si, en vez de mandarla a buscar parientes que nunca había visto, la aceptaban como hija. Los ancianos aceptaron encantados. Como seguía ayudándolos, otro día pidió: «Quisiera tejer un paño. Cómprenme hilo, por favor». Cuando tuvo el hilo, les dijo: «Por favor, nunca miren el cuarto». Se encerró y tejió tres días seguidos, sin parar. «Vendan esto y cómprenme más hilo», les dijo.
El paño era muy bonito, enseguida se habló de él en la ciudad y se vendió a buen precio. Con el hilo nuevo, la hija tejió otra pieza de un acabado aún más fino, la vendieron más cara y la pareja se hizo rica. Cuando se encerró para la tercera, los dos seguían cumpliendo la promesa, pero empezaron a preguntarse cómo salía un tejido tan bonito.
La anciana no aguantó la curiosidad y miró dentro. Donde debía estar la muchacha había un tsuru. Se arrancaba las plumas y las metía entre los hilos para que el paño brillara. Grandes partes del ala ya estaban arrancadas, y el ave daba pena verla. Delante de la pareja, la hija terminó de tejer, se acercó y confesó que era la grulla que habían salvado.
Como habían descubierto quién era, tenía que irse. Volvió a ser grulla, voló hacia el cielo y dejó a los ancianos arrepentidos.
La esposa grulla
Esta historia es una variante de la anterior, aunque cambia cosas de peso. En la esposa grulla, tsuru nyobo, un hombre se casa con una mujer que es un tsuru en forma humana. Para conseguir dinero, ella se arranca las plumas y teje una seda que él vende. Cada pieza la deja más enferma. Cuando él descubre quién es y de dónde viene la enfermedad, ella se va, igual que en el cuento anterior.
También hay cuentos japoneses de hombres casados con una kitsune, un espíritu zorro en forma de mujer. El zorro se queda de buen grado hasta que el marido descubre la verdad, y en ese momento se va.

Fábulas y cuentos
En una fábula de Esopo, los gansos y los tsurus comían en el mismo sitio cuando un cazador los cerró en la red. Las grullas, más ligeras de ala, salieron volando al verlo acercarse. Los gansos, más lentos y pesados, se quedaron dentro.
Plinio el Viejo escribió que los tsurus elegían a uno para hacer guardia mientras los demás dormían. El elegido sostenía una piedra en la garra: si se dormía, la piedra caía y lo despertaba. Por eso una grulla con una piedra en la garra es una figura conocida en heráldica, el tsuru en vigilancia.
Los mitos griegos y romanos retrataban a menudo la danza de las grullas como una fiesta de la vida. En Delos, además, se bailaba un geranos humano, ligado al recorrido de un laberinto.
La historia de Sadako Sasaki
Sadako Sasaki nació el 7 de enero de 1943 en Hiroshima. Tenía dos años cuando, el 6 de agosto de 1945, explotó la bomba atómica. Estaba a cerca de 1,7 km del hipocentro. La explosión la lanzó, pero no le dejó heridas visibles. Creció como una niña sana y llegó a correr en el equipo de relevos de la escuela.
En el otoño de 1954 le apareció una hinchazón en el cuello y detrás de las orejas. Después de cumplir doce años, el 7 de enero de 1955, le diagnosticaron leucemia. El 21 de febrero de 1955 ingresó en el hospital de la Cruz Roja de Hiroshima. Los médicos le dieron, como mucho, un año.
Una compañera de habitación le contó la leyenda de las mil grullas y le enseñó a plegarlas. Sadako empezó a doblar orizuru con el papel que encontraba, también envoltorios de medicina, con el deseo de curarse. Su amiga Chizuko le llevaba papel de la escuela.
Una versión muy repetida le atribuye 644 grullas y dice que las compañeras completaron las mil. Ese número viene de la novela de Eleanor Coerr, Sadako and the Thousand Paper Cranes, de 1977. El padre de Sadako, Shigeo, contó que ella había hecho alrededor de 1.400, y una exposición del Museo Memorial de la Paz de Hiroshima señaló que a finales de agosto de 1955 ya había pasado de las mil y siguió plegando. Las compañeras hicieron otro millar, que enterraron con ella.
El 25 de octubre de 1955, a los doce años, Sadako murió de leucemia, con la familia alrededor. Por la mañana había pedido té de arroz y, al probarlo, dijo: «Está sabroso». Fueron sus últimas palabras.

El Monumento de la Paz de los Niños
Los compañeros de clase, tristes por la pérdida, empezaron una colecta para un monumento a Sadako y a los demás niños muertos por la bomba. Llegó apoyo de más de 3.100 escuelas de Japón y de otros nueve países. El 5 de mayo de 1958, Día del Niño en Japón, se inauguró el Monumento de la Paz de los Niños en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. La figura es de Kazuo Kikuchi y el pedestal de Kiyoshi Ikebe. Arriba, una niña sostiene una grulla. En la piedra se lee: «Este es nuestro grito. Esta es nuestra plegaria. Para construir la paz en el mundo».
Qué cambia de un cuento a otro
El tsuru cambia de papel según el cuento. En el de los ancianos es la hija que se va cuando la miran. La esposa grulla teje hasta enfermar y también se marcha. En la fábula de Esopo las grullas salen de la red y los gansos se quedan dentro. En Hiroshima, el mismo pliegue se volvió un pedido de paz.
Para hacer uno basta un cuadrado y el diagrama de 17 pasos. Para hacer mil, reserva paciencia: el senbazuru vale por la repetición.




Comunidad
Comentarios
0 comentarios
Aún no hay comentarios publicados en este idioma.
Enviar comentario