El okonomiyaki es una de esas comidas japonesas que entran por el olor antes que por la vista. Sale de la plancha dorado, con el repollo todavía jugoso por dentro, salsa espesa por encima y las virutas de bonito moviéndose con el calor. Si buscas una explicación rápida, piensa en una tortita salada japonesa que admite muchos rellenos, pero que no pierde su identidad por eso.
La base suele llevar harina, huevo, repollo y algún líquido como agua o dashi. A partir de ahí entran la cebolleta, el cerdo, mariscos, queso, mochi o fideos, según la región y el gusto de quien cocina. Precisamente por eso su nombre suele explicarse como algo parecido a “a la plancha, a tu gusto”.
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Qué es el okonomiyaki y por qué gusta tanto
No es raro ver que lo comparen con una pizza, una tortilla o una panqueca, pero ninguna etiqueta lo resume del todo. El okonomiyaki tiene algo de comida callejera, algo de plato casero y bastante de experiencia compartida, porque en muchos restaurantes se termina de cocinar en la propia mesa.
También es uno de los platos más asociados con Osaka, ciudad donde abundan los locales especializados y donde mucha gente lo considera parte del sabor cotidiano de Kansai. Si te llaman la atención los platos de plancha y bocados populares, otra parada clásica es el takoyaki, que comparte ese aire informal y muy de calle japonesa.
Osaka y Hiroshima: dos estilos que conviene distinguir
La versión más conocida fuera de Japón suele ser la de Kansai u Osaka: la masa se mezcla con el repollo y los demás ingredientes antes de ir a la plancha. Queda más compacta, tierna por dentro y fácil de preparar en casa sin demasiados utensilios.
En Hiroshima cambia bastante la lógica. Los ingredientes se trabajan por capas, el repollo va en buena cantidad y no es raro que aparezcan fideos yakisoba o yakisoba soba, además del huevo al final. No es que una versión sea “la correcta” y la otra no; son dos formas muy queridas de llegar al mismo plato.
Ingredientes que suelen aparecer en un buen okonomiyaki
Hay margen para improvisar, pero ciertos elementos se repiten casi siempre: harina, huevo, repollo, cebolleta y una salsa final con perfil dulce y salado. Encima suelen ir mayonesa japonesa, aonori y katsuobushi. El jengibre encurtido también le da un contraste muy agradecido cuando quieres cortar la grasa del cerdo o de la salsa.
Si te gustan las masas finas adaptadas al gusto japonés, también vale la pena echar un vistazo a los crêpes en Japón, aunque allí el resultado suele ir por un camino mucho más dulce.
Receta fácil de okonomiyaki en casa
Esta versión casera apunta al estilo Osaka, que es el más práctico para empezar y el que mejor aguanta sustituciones razonables sin perder la idea del plato.
Ingredientes para 2 unidades
- 100 g de harina de trigo
- 2 huevos
- 125 ml de agua o dashi suave
- 250 a 300 g de repollo finamente cortado
- 2 cebolletas picadas
- 100 g de panceta, bacon o cerdo en lonchas finas
- Aceite para la sartén o plancha
Para terminar
- Salsa okonomiyaki
- Mayonesa japonesa
- Aonori o alga nori en polvo
- Katsuobushi
- Jengibre encurtido, opcional
Paso a paso
- Mezcla la harina con los huevos y el agua o dashi hasta obtener una masa homogénea, sin trabajarla de más.
- Añade el repollo y la cebolleta. La mezcla debe quedar cargada de verdura, no líquida como la de una crepe.
- Calienta una sartén antiadherente a fuego medio con un poco de aceite y vierte la mitad de la masa, dándole forma redonda y gruesa.
- Coloca por encima parte del cerdo o del bacon y cocina varios minutos hasta que la base esté dorada y mantenga la forma.
- Dale la vuelta con cuidado y deja que termine de hacerse por el otro lado. Lo importante es que el interior quede cocido, pero todavía jugoso.
- Sirve con la salsa, la mayonesa, el aonori y el katsuobushi. Si no tienes salsa específica, una mezcla sencilla de kétchup y Worcestershire puede sacarte del apuro.
Consejos para que no quede pesado ni crudo
El error más común es usar poco repollo y demasiada masa. Entonces deja de parecerse a un okonomiyaki y se convierte en una tortita densa. Otro fallo frecuente es subir demasiado el fuego: se dora por fuera, pero el centro queda húmedo y apelmazado.
Si quieres una textura más ligera, corta el repollo muy fino y no presiones la pieza mientras se cocina. Y si te animas a experimentar, prueba primero con cambios pequeños, como añadir marisco o queso, antes de meter demasiados ingredientes de una sola vez.
Vídeo para ver la técnica
Ver el movimiento de la espátula ayuda bastante, sobre todo en el momento de dar la vuelta y repartir los toppings sin desarmar la pieza.
El okonomiyaki gusta porque no necesita parecer sofisticado para dejar recuerdo. Con ingredientes bastante corrientes consigue un sabor profundo, textura jugosa y ese tipo de plato que apetece repetir apenas se enfría la plancha.
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