Entre 1868 y 1947, tras la caída del sistema feudal (shogunato) y el establecimiento de un nuevo gobierno, Japón se transformó en la mayor potencia asiática gracias a la industrialización y militarización del país que colocó a los japoneses en una posición de soberanía comparado al resto del continente asiático.
Durante los conflictos librados con China durante las guerras Sino-Japonesas, las invasiones a Corea, Guerra Ruso-Japonesa, Primera Guerra Mundial y la Guerra del Océano Pacífico, Japón alcanzó éxito militar. No obstante, el Imperio Japonés entró en declive tras sufrir diversas derrotas durante la Segunda Guerra Mundial lo que resultó en el debilitamiento militar y la derrota en la Segunda Guerra, ocasionando en la rendición de Japón a las Fuerzas Aliadas en 1945.
Tras la rendición, el Imperio Japonés se disolvió en 1947 y la constitución vigente en la época (Constitución Meiji) fue sustituida por la Constitución de 1947, dando origen al Japón Moderno.

Caída del Shogunato y Restauración Meiji
Tras el Emperador Meiji (1852 – 1912) ordenar la disolución del Shogunato Tokugawa, fuerzas samuráis con el apoyo de daimyos que estaban insatisfechos con el shogunato y junto del gobierno que albergaba construir relaciones económicas con extranjeros, el gobierno militar feudal que rigió Japón durante seis siglos finalmente se disolvió, así trayendo una nueva era al país con un modelo de gobierno constitucional que traía un gobierno más democrático para el pueblo japonés.
Por otra parte, la apertura de Japón al comercio exterior no fue pacífica incluso después del fin del shogunato puesto que, todavía había fuerzas políticas que se oponían a la «occidentalización» de Japón y a las relaciones comerciales establecidas con extranjeros.
No obstante, con el pasar de los años, las influencias occidentales en la política de Japón dieron a la idea de militarización e ideología nacionalista que influyó a la sociedad japonesa hasta el fin de la Segunda Guerra.

Guerra Mundial, Sino-Japonesa y Russo-Japonesa
Antes de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Japonés luchó en dos guerras significativas tras su establecimiento en la secuencia de la Revolución Meiji. La primera fue la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894 – 1895). La guerra giró en torno a la cuestión del control y la influencia sobre Corea bajo el dominio de la Dinastía Joseon, que resultó en la victoria de los japoneses.
La segunda fue la Guerra Ruso-Japonesa (1904 – 1905) librada por la disputa del control de las tierras coreanas que resultó en otra victoria del imperio japonés.
Japón entró en la Primera Guerra Mundial en 1914, aprovechando la oportunidad de la distracción de Alemania con la Guerra Europea para expandir su esfera de influencia en China y en el Pacífico. Junto con Inglaterra, Francia y Estados Unidos, Japón consiguió vencer la Primera Guerra Mundial.
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