Unagi (鰻) es la palabra japonesa para la anguila de agua dulce, en especial la anguila japonesa. En la mesa destaca por su carne grasa, su textura tierna y el aroma ahumado que toma al pasar por la parrilla. No conviene confundirla con anago (穴子), la anguila de mar, que suele ser más ligera y aparece en preparaciones diferentes.
En Japón, el unagi tiene un lugar propio dentro de la cocina tradicional y también dentro de la comida cotidiana más celebrada. Su popularidad crece en verano, cuando muchas personas lo comen durante el doyo no ushi no hi, una costumbre de la era Edo asociada a la idea de recuperar fuerzas en los días más calurosos.
Aunque hoy se encuentra durante todo el año, sigue siendo un plato especial y más bien caro. Parte de ese prestigio viene del trabajo que exige limpiarlo y asarlo bien, y parte de la presión que existe sobre las poblaciones de anguila. Por eso es un ingrediente que suele reservarse para una comida concreta, no para todos los días.

Cómo se prepara el unagi
La forma más conocida es el kabayaki: la anguila se abre, se ensarta, se asa y se termina con una salsa dulce y salada hecha con soja, mirin y azúcar. En la región de Kantō suele pasar primero por un asado inicial y luego por vapor antes del acabado con salsa; en Kansai, en cambio, suele ir directamente a la parrilla.
Si se sirve solo con sal o casi sin aderezo, recibe el nombre de shirayaki. También existe el umaki, que envuelve trozos de unagi en una tortilla japonesa, y el kimosui, una sopa clara preparada con hígado de anguila. Incluso los huesos se aprovechan en el hone senbei, un bocado crujiente que suele acompañar bebidas o pequeñas entradas.
El unagi no se sirve crudo. Lo más habitual es comerlo bien cocido, ya sea en filetes a la parrilla, sobre arroz o dentro de algunas piezas de sushi hechas con anguila ya asada.

Platos de unagi que merece la pena conocer
Entre los platos más populares está el unadon, un cuenco de arroz cubierto con filetes de unagi asado. Cuando esa misma idea se sirve en una caja lacada rectangular, se conoce como unaju. Otra combinación habitual es el unakyu, preparado con unagi cocido y pepino.
En Nagoya y otras zonas de Aichi destaca el hitsumabushi, donde el kabayaki se sirve troceado sobre arroz y se disfruta de varias maneras: primero tal cual, luego con condimentos y, por último, con caldo. En Shizuoka, sobre todo alrededor del lago Hamana y Hamamatsu, el unagi también es una referencia gastronómica muy conocida.
Más allá del sabor, el atractivo del unagi está en esa mezcla de textura suave, salsa intensa y tradición estacional. Si te interesa la cocina japonesa clásica, es uno de esos platos que vale la pena probar con calma, preferiblemente en un restaurante especializado o en una región donde la preparación siga siendo parte de la cultura local.
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