Todo comenzó a principios del siglo XX cuando Japón se encontraba superpoblado después de pasar aproximadamente 200 años completamente aislado del resto del mundo. Con el fin de este período Japón comenzó a modernizarse y esto causó el desempleo de miles de campesinos, lo que a su vez causó problemas económicos y sociales; entonces el Gobierno japonés decidió estimular la emigración de sus habitantes por medio de acuerdos con otros países como EE. UU., Perú, México y Brasil. Los primeros japoneses contratados para las plantaciones de café llegaron a Brasil el 18 de junio de 1908, a bordo del Kasato Maru, con 781 personas. El último barco de inmigración, el Nippon Maru, atracó en 1973; entre esas dos fechas entraron más de 240 mil japoneses. Hoy Brasil concentra la mayor comunidad nikkei fuera de Japón, con estimaciones cercanas a dos millones de descendientes.
Nikkei es el término para japoneses y sus descendientes que viven fuera de Japón. En Brasil, las generaciones se cuentan así:
• Issei – Japonés que vino a Brasil – primera generación;
• Nissei – Hijo del japonés – segunda generación;
• Sansei – Nieto del japonés – tercera generación;
• Yonsei – Bisnieto del japonés – cuarta generación;
Esas mismas palabras se usan en otras diásporas nikkei. Un artículo aparte explica con más detalle qué significan issei, nissei, sansei, yonsei y nikkei.
Índice 5
Visado para yonsei
En 1980 Japón necesitaba mano de obra y entonces comenzaron a crearse leyes que facilitaban la entrada de trabajadores extranjeros al país. En 1990 se reformó la Ley de Control de Inmigración y Reconocimiento de Refugiados, lo que permitió que los nikkeis hasta tercera generación (sanseis) y sus cónyuges pudiesen entrar al país y ejercer cualquier actividad remunerada, con un visado de permanencia relativamente largo — el estatus de residente de larga permanencia, o teijusha. Ya para los yonseis adultos es más complicado. El camino que sí existía —y sigue existiendo— es el del menor soltero a cargo de un sansei con ese estatus: el hijo entra como dependiente, no como titular de un visado propio de cuarta generación.
A partir de los 18 años ese visado de hijo dependiente deja de estar disponible para una nueva entrada. Quien ya es yonsei adulto necesita otra vía, y durante años esa vía simplemente no existía.
Visado de trabajo para yonseis
Lo que muchos yonseis pedían era el mismo derecho al trabajo que tienen la segunda y la tercera generación. Eso no llegó como teijusha automático. En julio de 2018 el Gobierno japonés creó el Sistema de recepción adicional de nikkeis de cuarta generación, un estatus de actividades designadas (tokutei katsudo) pensado para que el yonsei viva en Japón, aprenda el idioma y la vida cotidiana, y trabaje en la medida necesaria para costear esa estancia. No es el visado libre de nissei y sansei: hay cupo anual de 4.000 personas, hay que entrar con un colaborador en Japón y no se puede traer a la familia.
En diciembre de 2023 las reglas se relajaron. La edad de entrada pasó de 18-30 a 18-35 años. Entre 18 y 30 se pide japonés básico (en la práctica, N5 por examen o N4 por examen u otro medio); entre 31 y 35, un nivel más cercano al N3. El plazo máximo en este sistema es de cinco años. Quien complete esos cinco años, acredite japonés de nivel N2, buena conducta y medios de vida puede solicitar el cambio a residente de larga permanencia. Los requisitos concretos los publica la Agencia de Servicios de Inmigración y las embajadas; el visado no se improvisa con un árbol genealógico informal.
Visado de working holiday
Ese tipo de visado permite al solicitante permanecer por determinado período de tiempo en el país; mientras tanto es posible estudiar y hasta conseguir un trabajo para ayudar con los gastos. El visado de working holiday se concede por medio de un acuerdo recíproco entre dos países para fomentar el viaje y el intercambio de experiencias entre sus ciudadanos. No está ligado a la ascendencia japonesa. Pero ese tipo de visado tiene algunas restricciones, como:
• Límite de edad del solicitante (en el programa japonés, por lo general de 18 a 30 años);
• El trabajo es accesorio al viaje, no el motivo principal;
• El solicitante debe tener dinero suficiente para mantenerse al comienzo;
• El solicitante debe tener algún tipo de seguro de viaje o salud durante el período de permanencia;
España tiene acuerdo de working holiday con Japón desde 2017, con un cupo anual de 700 visados. También lo tienen Argentina, Chile y Uruguay. Brasil, el país con más nikkeis, no figuraba en esa lista oficial a inicios de 2026: el working holiday y el visado yonsei son caminos distintos. Un visado de turismo o la exención de corta estancia tampoco sustituyen a ninguno de los dos.
Lo que se esperaba del working holiday para yonseis
En 2017 la expectativa política era otra. El diputado japonés Jiro Kawasaki, del Partido Liberal Democrático (PLD), formaba parte de la comisión que lidiaba con la falta de mano de obra y el incentivo para la entrada en el mercado de trabajo. Vea lo que el diputado dijo sobre los yonsei a Silvia Kikuchi, de Alternativa Online:
“Comenzamos con una propuesta inmediata de Working Holiday y con la condición de aprender el japonés queremos aumentar el número de yonseis. Estamos en la expectativa. Por el sistema Working Holiday, las personas vienen y se quedan un año en Japón para que puedan trabajar, de la misma forma que los becarios. Pero pensamos en ampliar el plazo a tres años solo en el caso de los nikkeis. En primer lugar nos alegramos con la llegada de los nikkeis, pero nuestra principal preocupación es con la educación de los niños. El Working Holiday sale rápido no va a llevar tanto tiempo.”
Silvia preguntó: —¿Tal vez un año?
La respuesta del diputado: —¡Sí!
La entrevista salió el 16 de junio de 2017. La expectativa era que, en alrededor de un año, hubiera un working holiday específico para yonseis. Eso no fue lo que se promulgó. El programa de 2018 nació como actividades designadas, con colaborador, requisito de japonés y un techo de cinco años — más cerca de un visado de residencia acotado que de unas vacaciones con trabajo. Quien hoy busca working holiday debe mirar el acuerdo bilateral de su nacionalidad, no el cupo yonsei. Los tipos de visado japonés no se intercambian entre sí.
Cómo Japón gana con la llegada de los yonseis
Japón viene sufriendo con el envejecimiento de la población y la falta de mano de obra, entre otros problemas. Esa presión no desapareció. El visado yonsei, sin embargo, no está escrito como un atajo para llenar fábricas. El objetivo oficial es que la cuarta generación conozca el país, aprenda japonés y sirva de puente con la comunidad nikkei en el extranjero — o se quede, si cumple los requisitos para pasar a residente de larga permanencia. El trabajo remunerado entra como medio para sostener esa estancia, no como el mismo paquete abierto que recibieron nissei y sansei en 1990.
Para quien es yonsei, la pregunta útil ya no es si el Parlamento “va a liberar el visado”, sino cuál de las vías le corresponde de verdad: hijo dependiente si aún es menor a cargo de un sansei; actividades designadas si tiene entre 18 y 35 años, japonés básico y un colaborador; working holiday solo si su país tiene acuerdo; u otro estatus laboral o de estudios sin relación con la sangre. Cada una exige documentos distintos, empezando por el koseki del bisabuelo japonés cuando la vía es la de cuarta generación.
Artículo enviado por Matheus Takeda





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