Tsundoku: El arte de comprar libros y no leerlos

Tsundoku: El arte de comprar libros y no leerlos

Origen histórico, etimología y claves culturales del entrañable hábito japonés de apilar lecturas pendientes en el...

Muchos lectores guardan en casa una pila de libros pendientes que todavía no han leído. Esta costumbre es tan habitual que en Japón existe un término preciso para describir a quienes compran lecturas y las van acumulando con la intención constante de disfrutarlas. Esa palabra es tsundoku [積ん読], un concepto lleno de matices culturales e históricos que exploraremos en este artículo.

En su escritura, tsundoku [積ん読] se compone del kanji [積] que expresa la acción de apilar o acumular, junto al carácter de lectura [読]. La expresión alude tanto a la persona que reúne volúmenes en sus estanterías como a la propia torre de libros que crece en un rincón del hogar.

Ese hábito resulta muy común entre aficionados de todo el mundo. En mi caso, cuando viajé a Japón compré una pila de mangas que guardo con enorme cariño, recorriendo librerías donde descubrí dónde comprar manga y productos de anime en Japón, aunque varios tomos siguen esperando su turno. En una sociedad que valora profundamente los libros, la existencia de este concepto tiene una lógica natural, sustentada por una historia que vale la pena conocer.

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El origen de la palabra Tsundoku

El término surgió en Japón durante la era Meiji (1868-1912) como parte de la jerga coloquial de estudiantes y letrados de Tokio. Puede emplearse tanto para señalar la pila física de volúmenes como para describir a quien adquiere obras sin haber terminado las anteriores. Una de sus menciones documentadas más tempranas en la prensa escrita data de 1879, cuando se popularizó la expresión satírica tsundoku sensei para aludir a los profesores que acumulaban libros para aparentar erudición.

Estanterías con tomos de manga japonés organizados para la venta

Al analizar la expresión, tsundoku funciona como un ingenioso juego de palabras fonético. Nació de la unión del giro verbal coloquial tsundeoku [積んでおく], que significa apilar cosas y dejarlas preparadas en un sitio para más adelante, con el término dokusho [読書], que designa la lectura.

La estructura de tsundeoku [積んでおく] combina el verbo tsumu [積む] (apilar o amontonar) con la forma auxiliar del verbo oku [置く] (colocar o dejar algo preparado para una ocasión futura). Por similitud fonética, los lectores de la época sustituyeron el final por doku [読], transformando una acción cotidiana de acumulación en una expresión literaria que celebra el deseo de leer.

Tsundoku: acumular libros en Japón y el espacio del hogar

Suele pensarse que conservar colecciones de lectura en Japón resulta complicado debido a las dimensiones de las viviendas. En realidad, las restricciones de espacio se concentran en apartamentos de metrópolis como Tokio u Osaka, donde armar una biblioteca personal extensa exige una organización minuciosa.

Pila de libros apilados en una mesa representando el hábito del tsundoku

Muchas personas en Japón aprecian la practicidad y el orden. Quienes siguen estas pautas suelen donar o vender sus ejemplares leídos a cadenas de segunda mano como Book Off, que ofrecen miles de volúmenes a precios muy accesibles. Incluso revistas de publicación periódica se leen en trayectos de tren y se reciclan rápidamente.

Aun así, la acumulación de libros es frecuente entre coleccionistas apasionados y personas que priorizan sus pasatiempos sobre la estética del espacio. Este escenario también se observa entre jóvenes hikikomori que pasan largos periodos dentro de su habitación rodeados de sus obras preferidas.

Esta práctica se vincula con la dinámica propia del mercado editorial nipón. Gran parte del público lee las series capítulo a capítulo en revistas semanales o mensuales, pero luego decide comprar los tomos recopilatorios encuadernados para conservarlos en su colección personal, incluso si ya conocen la historia completa.

Ejemplares de novelas ligeras japonesas apiladas en una estantería

El mercado editorial japonés produce decenas de miles de novedades cada año en narrativa, manga y revistas. Esta abundancia estimula la bibliofilia entre lectores que descubren si vale la pena leer una novela ligera y compran varios volúmenes para tener la saga completa, o entre estudiantes que adquieren libros para aprender japonés y los conservan cerca con la esperanza de dominarlos.

Incluso cuando la lectura es imposible, la presencia de libros adquiridos produce tal éxtasis que la compra de más libros de los que uno puede leer es nada menos que el alma extendiéndose hacia el infinito... apreciamos los libros aunque no hayan sido leídos, su mera presencia emana confort.

A. Edward Newton

La influencia del tsundoku en el mundo y su diferencia con la bibliomanía

La palabra tsundoku ha trascendido fronteras hasta convertirse en un concepto querido por lectores de diversos continentes, sumándose a otros préstamos del japonés como tsunami, karaoke u otaku. Su encanto radica en que nombra con empatía una experiencia universal compartida por quienes aman la literatura.

En la actualidad, este concepto se amplía de manera metafórica a bibliotecas digitales en libros electrónicos, películas pendientes en servicios de transmisión, videojuegos acumulados en ofertas y aplicaciones instaladas sin abrir. La velocidad de la vida moderna facilita adquirir recursos con entusiasmo antes de disponer del tiempo necesario para disfrutarlos.

Lector disfrutando de un libro junto a sus lecturas acumuladas

Conviene distinguir el tsundoku de la bibliomanía. La bibliomanía se asocia al coleccionismo compulsivo centrado en la posesión de ediciones raras o tomos como objetos de valor material. El tsundoku, en cambio, se fundamenta en el deseo sincero de leer cada obra y en la confianza de encontrar el momento adecuado para sumergirse en sus páginas.

Tener libros acumulados en una mesita o en la estantería representa un recordatorio constante de curiosidades por descubrir y conocimientos pendientes. Cada pila de tsundoku refleja las inquietudes personales del lector, transmitiendo la reconfortante certeza de que siempre habrá una nueva historia aguardando en casa.

Fuentes y enlaces útiles

Sobre el autor

Kevin Henrique

Especialista con más de 10 años de experiencia en cultura asiática, con foco en Japón, Corea, anime y juegos. Autodidacta, escritor y viajero centrado en enseñar japonés, consejos de turismo y curiosidades profundas.

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