Kurombo (クロンボ) es un sustantivo en japonés que se refiere a persona negra, también puede significar moreno. Este término se usa como insulto racial a los negros en Japón. Si el racismo es algo presente en nuestra sociedad que es «mezclada», qué diremos en un lugar compuesto por una población nativa del 98%. Datos de 2020 muestran que los extranjeros responden por solo el 1,7% de la población japonesa. Personas que viven en Japón afirman que el racismo no es descarado más existe. Pero, situaciones como estas no impiden que los negros tengan acceso a esa cultura.
El mito que se difundió por la nación es el de la homogeneidad etnico-racial, o sea, para «ser japonés» es necesario tener un fenotipo amarillo de ojos rasgados y piel más clara. Si cualquier otra persona nace en Japón y tiene descendientes japoneses, pero no está en el «patrón», no será válido. Entonces, esto hace que las minorías queden fuera como los japoneses negros y indígenas ainu.
Representa una parcela de la población designada de «hafu», una expresión nipona que deriva de la palabra inglesa «half», que significa mitad, mestizo. La expresión se refiere a hijos de matrimonios mixtos, entre extranjeros y japoneses considerados «nativos».

Modelo negra japonesa
Ariana Miyamoto (宮本・エリアナ・磨美子) es una modelo japonesa que afirma que ya se refirieron a ella con kurombo de manera peyorativa. Fue elegida Miss Japón 2015 y ese mismo año quedó en el Top 10 del concurso Miss Universo. Miyamoto tiene madre japonesa y padre afro-americano, por eso ella no puede ser considerada nativa. El padre de la modelo conoció a su madre mientras estaba estacionado en una base de la Marina de los Estados Unidos, en Sasebo. Cuando Ariana tenía solo 1 año de edad sus padres se separaron.
Durante su infancia ella asistió a la escuela primaria en Japón, y a los 13 años ella fue a vivir a los Estados Unidos con el padre. Años más tarde ella regresó al Japón donde concluyó la enseñanza media y también donde consiguió sus primeros trabajos, inclusive hasta como barman. En 2015, Miyamoto ganó el título de Miss Nagasaki y representó su prefectura en el concurso Miss Universo Japón. Ese mismo año, ella dio «declaraciones mostrando que la discriminación la dejaba aún más motivada, y el debate fue más allá de la cuestión del racismo: puso en jaque la hegemonía de la sociedad japonesa», de acuerdo con reportaje divulgado por la BBC News.

La ex miss ya habló en diversas veces en entrevistas sobre el prejuicio (kurombo) que sufrió desde la infancia. Ella ya relató en entrevistas que en la escuela, cuando ella era más pequeña, los profesores pedían que los niños se dieran las manos unos para otros, pero evitaban tomar la de ella por cuenta de la piel negra. Según ella, había hasta alumnos que evitaban nadar en la misma piscina que ella. Con el pasar de los años la situación continuó empeorando y por causa de la tonalidad de la piel y la textura de los cabellos ella era llamada constantemente de kurombo por compañeros de clase y hasta incluso padres.
Mesmo después de haber salido victoriosa del concurso de belleza el racismo no paró, ella cuenta que recibía críticas, inclusive de medios on-line, afirmando que ella no tenía apariencia japonesa típica para conseguir la nominación. Antes de Miyamoto, la mejor posición para Japón en este concurso había sido en 2007, cuando la competidora Riyo Mori ganó el título de Miss Universo 2007.
Tenista japonesa negra
Otra referencia japonesa que no es considerada nativa solo por el hecho de tener color de piel y rasgos diferentes de la mayoría de los japoneses es la tenista Naomi Osaka. Ella es considerada una de las mayores atletas de la actualidad, pero eso no la impidió de sufrir siendo llamada de kurombo. Ella es natural de Osaka y nació el 16 de octubre de 1997. Ella es hija de una madre japonesa y un padre haitiano.
En 2018, Naomi se convirtió en la primera japonesa en ganar un torneo Grand Slam de singles, al derrotar a la americana Serena Williams en la final del US Open de ese año. Al año siguiente ella venció el Australian Open, convirtiéndose en la primera asiática en llegar a número 1 mundial del ranking de la WTA.
Osaka vive y estudia en los Estados Unidos desde los tres años de edad, entonces, además del color de piel ella también tiene la identidad nipona cuestionada porque emigró a los Estados Unidos bien pequeña. Ella ganó destaque a los dieciséis años, cuando derrotó a la ex-campeona del US Open Samantha Stosur en su debut en el WTA Tour en el Stanford Classic 2014. Dos años después, ella alcanzó su primera final WTA en el Pan Pacific Open 2016 en Japón para entrar en el top 50 del ranking WTA. Osaka hizo su descubrimiento en el escalón superior del tenis femenino en 2018, cuando ganó su primer título WTA en el Indian Wells Open. A finales del año, ella derrotó a Serena Williams, 23 veces campeona de singles del Grand Slam, en la final del US Open, convirtiéndose en la primera jugadora japonesa en ganar un título de Grand Slam de singles.

¿Qué piensas de estas japonesas maravillosas que vinieron para romper el patrón impuesto por Japón? ¡Simplemente las encontré icónicas! ¿Conoces más japoneses negros que hicieron la diferencia?


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