Embarazo en Japón: consejos, ayudas y costumbres

Embarazo en Japón: consejos, ayudas y costumbres

Natalidad baja, papeleo municipal y una cartilla que acompaña a madre e hijo.

Japón vive un problema serio de natalidad, y el gobierno ha ido montando ayudas para que más gente se anime a tener hijos. El embarazo, en papel, es parte de esa solución. En la práctica choca con la oficina, con una cultura que todavía mira de reojo a la madre soltera y con trámites que empiezan en cuanto sale el test positivo.

Japón tiene una cultura tradicional y rígida: ser madre soltera o tener un hijo antes del matrimonio suele considerarse deshonroso. El empleo pesa tanto como la costumbre. Muchas dejan de trabajar al ser madres. Otras esconden el embarazo por miedo a perder el cargo y siguen asumiendo riesgos en el puesto. El aborto es legal en algunos casos, y eso también entra en el debate. Quien decide seguir adelante, extranjera o no, se encuentra primero con el ayuntamiento y con una cartilla que no existe en la mayoría de los países.

Mujer sentada en un sofá con expresión de malestar mientras un hombre le sujeta los hombros
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Qué hay que hacer al confirmar el embarazo

Para que el embarazo vaya bien y para cobrar las ayudas, hay que estar en regla. El primer paso es tener un seguro de salud, algo obligatorio para quien vive en Japón. Estar al día con los impuestos también influye en los beneficios que el municipio y el seguro pueden dar.

Al descubrir el embarazo con un test de farmacia (妊娠検査薬, ninshin kensa-yaku), el siguiente paso es una consulta en una clínica de ginecología. Cuando el médico confirma el latido, emite el 妊娠届 (ninshin todoke), el comprobante de embarazo. Con ese papel —y, si eres extranjera, con la tarjeta de residencia— hay que presentarse en el ayuntamiento o en el centro de salud pública del municipio donde estás empadronada.

Ahí entregan la pieza que marca todo el resto del proceso: la 母子健康手帳 (boshi kenkō techō), la cartilla de salud de madre e hijo. En ella se anotan peso, tensión, ecografías, vacunas y el desarrollo del bebé hasta la edad escolar. En muchas ciudades hay versión en español u otros idiomas. Conviene pedirla. Junto a la cartilla suelen ir cupones (jushinhyō) para las revisiones prenatales: el Ministerio recomienda unas 14 consultas, y el municipio subvenciona esa ronda. El parto normal y las revisiones no entran en el seguro como si fueran una enfermedad: se pagan, y después entra la ayuda de nacimiento.

Reserva clínica u hospital de parto pronto. En zonas densas las plazas se acaban, y no todos los centros ofrecen la misma anestesia ni el mismo idioma. No importa si eres extranjera: en algunas ciudades el trámite y los folletos llegan en tu idioma, pero la clínica de parto es otro asunto y conviene preguntar antes.

La trabajadora puede pedir 6 semanas de baja por maternidad antes del parto —14 si son gemelos o más— y 8 semanas después del nacimiento. Ese derecho no se aplica igual a todos los contratos. Hay que mirar el caso concreto. El empleador no está obligado a pagar el sueldo durante esa baja, pero quien tiene Shakai Hoken puede cobrar el subsidio de parto (shussan teatekin) del seguro. Quien está en el seguro nacional (kokumin hoken) no tiene ese mismo subsidio salarial, aunque sí entra en la ayuda de nacimiento si cumple los requisitos.

Quien está inscrita en el seguro público japonés —Shakai Hoken o kokumin hoken— puede recibir la 出産育児一時金 (shussan ikuji ichijikin): 500.000 yenes por hijo desde abril de 2023, si el parto ocurre a partir de los 85 días de gestación. En la mayoría de los hospitales el dinero va directo a la clínica, y en ventanilla se paga solo la diferencia. El costo medio de un parto normal ronda o supera esa cifra, según la habitación y la prefectura. Si la mujer no puede pagar el parto, existe un sistema municipal de ayuda al internamiento, la 入院助産制度 (nyūin josan seido).

Una niña y una abuela tocan la barriga de una embarazada, y a la derecha una gestante sonríe con el móvil

Ayudas e incentivos al embarazo en Japón

A pesar de los problemas, muchas japonesas quieren un hijo, también las que viven en el mundo corporativo. El gobierno hace su parte con una serie de incentivos antes, durante y después del embarazo.

En el registro municipal la mujer recibe materiales para el periodo de gestación: libretas, folletos, diarios y el distintivo de maternidad (マタニティマーク, mataniti maaku). Ese corazón rosa se lleva en el bolso o en la chaqueta para que, en el tren o en el andén, alguien ceda el asiento. También hay charlas gratuitas sobre el parto y los cuidados del bebé. Se piden en el mismo mostrador.

Las revisiones se espacian según el mes: más holgadas al principio, cada dos semanas hacia el final y semanales cerca de la fecha. El estándar nacional ronda las 14 visitas, y en muchas clínicas hay ecografía casi cada vez, aunque el cupón no cubre todas las pruebas extra. El importe que pagas en ventanilla cambia por municipio.

Al tener el primer hijo, una enfermera puede visitar a los padres para orientar. En los primeros meses hay revisiones infantiles subvencionadas. El calendario exacto lo marca cada ciudad. Conviene seguir los trámites de la cartilla: un cupón no usado no se cobra después, y un traslado de municipio obliga a cambiar los vales.

Cartilla boshi kenkō techō, distintivo de maternidad en forma de corazón y folletos municipales

Curiosidades sobre el embarazo en Japón

No todos los hospitales en Japón ofrecen alivio del dolor con epidural. En bastantes centros el parto se plantea sin esa anestesia, y hay quien sigue defendiendo que el dolor facilita el vínculo entre madre e hijo. Quien la quiere suele tener que reservarla con meses de antelación, y no es barata.

Los médicos japoneses animan a comer fruta, verdura y leche antes de llenar el carrito de suplementos de farmacia. Aun así, en el primer trimestre muchos sugieren ácido fólico u otras vitaminas concretas.

En otros países se aconseja a las embarazadas evitar el pescado crudo y ciertos tés. En Japón, el médico de cabecera suele ser más permisivo con el sushi y con la dieta habitual, siempre que el pescado sea fresco y la clínica no marque lo contrario. Eso no convierte cualquier nigiri en menú prenatal: hay que preguntar caso por caso.

En el hospital, antes y después del parto, suelen quedarse solo la madre y el bebé. Las parejas y los parientes entran en horario de visita. La estancia típica de un parto sin complicaciones ronda varios días, no unas horas.

Quedan otros detalles que cambian de ciudad en ciudad: el importe exacto de los cupones, si hay ayuda extra al registrar el embarazo, el idioma de la cartilla. El hilo conductor es el mismo: confirmar, registrar, llevar la cartilla a cada consulta y preguntar pronto dónde vas a dar a luz.

Fuentes y enlaces útiles

Sobre el autor

Kevin Henrique

Especialista con más de 10 años de experiencia en cultura asiática, con foco en Japón, Corea, anime y juegos. Autodidacta, escritor y viajero centrado en enseñar japonés, consejos de turismo y curiosidades profundas.

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