Cuando piensas en deportes en Japón, suelen venir a la cabeza dos imágenes: el mundo ceremonial del Sumo (相撲) y los estadios luminosos de las ligas profesionales del país. Ambas son reales, pero juntas cuentan solo una parte pequeña de la historia. La cultura deportiva japonesa está muy ligada al sistema escolar, a los clubes extracurriculares llamados Bukatsu (部活) y a una tradición centenaria de artes marciales bajo el paraguas del Budō (武道). Si quieres entender de verdad el deporte en Japón, tienes que mirar también estas esquinas menos conocidas.

La siguiente lista no pretende ser exhaustiva. Es una recopilación de curiosidades que aún se observan en el día a día de los deportistas japoneses. Algunas te sorprenderán, otras simplemente confirmarán lo que ya sospechabas. Una advertencia importante: los hábitos varían según la región, el grupo de edad y la época, y varias de las tradiciones que se describen aquí están evolucionando poco a poco.
Índice 18
Cultura escolar y Bukatsu: donde empieza el deporte japonés
Cualquier conversación honesta sobre deporte en Japón tiene que empezar por el sistema escolar. Las actividades extracurriculares que organizan las escuelas japonesas reciben el nombre de Bukatsu (部活), y son mucho más que un pasatiempo después de clase. Los estudiantes suelen entrenar todos los días tras las clases, los fines de semana y durante las vacaciones escolares. La participación es casi obligatoria en la práctica y muchos clubes se toman sus torneos con una intensidad comparable a la de una competición profesional.
En el Bukatsu se aprenden deportes como el Kendo (剣道), el Judo (柔道), el Karate (空手) o el béisbol, pero también actividades culturales como el taiko (太鼓) o el shogi (将棋). La dinámica diaria — entrenamiento exigente, respeto al sensei (profesor) y a los compañeros mayores (senpai), y la idea de que el esfuerzo en grupo pesa más que el brillo individual — es la misma que después se ve en los equipos profesionales y en las artes marciales.
El papel de los senpai y el espíritu de equipo
Dentro del Bukatsu los estudiantes mayores, los senpai, marcan el ritmo de entrenamiento y de comportamiento. No es raro ver cómo los recién llegados — los kōhai — se encargan primero de las tareas de apoyo (limpiar el dojo, preparar el material, guardar el equipo) antes de pasar a entrenar de verdad. Esta jerarquía no se vive como un abuso, sino como un aprendizaje de humildad y de responsabilidad que, según muchos exdeportistas, marcó su vida adulta mucho más que cualquier medalla.
Artes marciales: el Budō como columna vertebral
Japón moderno agrupa sus artes marciales bajo el concepto de Budō (武道), es decir, «el camino de la guerra» reinterpretado como disciplina personal. Aunque cada arte tiene su propia historia y su propio uniforme, comparten una ética común: el dominio técnico nunca se entiende separado del crecimiento moral del practicante.
Judo: el «arte suave»
El Judo (柔道), fundado por Jigorō Kanō a finales del siglo XIX, fue el primer arte marcial japonés en incluirse en el programa olímpico, en los Juegos de Tokio 1964. Su principio básico — usar la fuerza del rival en su contra — se enseña desde edades muy tempranas en las escuelas, y es habitual que los hermanos menores aprendan la técnica en el dojo familiar antes de pasar al club del colegio.
Kendo: el camino de la espada
El Kendo (剣道) se practica con una armadura protectora llamada bōgu, compuesta por el men (careta), el dō (peto), el kote (guantelete) y el tare (faldón). Los golpes válidos se marcan siempre con un shout fuerte y claro, y los combates se ganan con decisiones, no por nocaut. Quizá lo más llamativo para un observador occidental es la regla que prohíbe las poses de victoria: si un kendōka consigue un punto y, acto seguido, hace una celebración efusiva, el punto se le retira por comportarse de manera irrespetuosa hacia el oponente. El objetivo es mantener la concentración, la intensidad del espíritu (el llamado zanshin) y la humildad incluso en el momento de mayor victoria.
Aikido, Karate y Kyudo
El Aikido (合気道) busca redirigir la fuerza del atacante en lugar de oponerle resistencia; el Karate (空手), de origen okinawense, se centra en los golpes precisos con manos y pies; y el Kyudo (弓道), el «camino del arco», es una forma de tiro con arco japonés en la que la precisión técnica va tan ligada a la respiración y a la postura mental que muchos lo comparan más con una forma de meditación que con un deporte competitivo. Los tres tienen una presencia discreta pero estable en los Bukatsu de secundaria y preparatoria.
El Sumo como deporte nacional
El Sumo (相撲) es, probablemente, la disciplina japonesa con la imagen más reconocible fuera del país. Tiene más de mil quinientos años de historia documentada, sus raíces están vinculadas al shintō y cada aspecto de la vida de un luchador — la heya (escuela-establo), el dohyō (ring), los torneos — está cargado de ritual. El rango más alto es el de Yokozuna (横綱), y los seis torneos oficiales al año (honbasho) se celebran en Tokio, Osaka, Nagoya y Fukuoka.
Chanko-nabe y la alimentación del luchador
Uno de los datos que más sorprenden a quien se acerca al Sumo por primera vez es la rutina alimentaria. Los luchadores de Sumo suelen comer solo dos veces al día: una justo después del entrenamiento matutino y otra por la noche, tras el entrenamiento vespertino. La comida estrella es el chanko-nabe, un guiso caliente con grandes cantidades de carne, pescado, verduras y arroz. El objetivo es siempre摄入 más calorías de las que se queman en los entrenamientos para mantener o aumentar la masa corporal necesaria para competir.
El mawashi y el kamizumo
Otra curiosidad muy comentada es que el mawashi (まわし), la prenda que visten los luchadores, por lo general no se lava. Se deja secar al aire por dos motivos: uno supersticioso — trae suerte no lavarlo — y otro práctico — lavarlo debilitaría el tejido con el uso continuado. La práctica convive con estrictas normas de higiene personal y de cuidado del material.
El universo del Sumo también tiene su lado juguetonamente casero: el kamizumo (紙相撲) es un «sumo de papel» en el que pequeños muñecos de luchadores, doblados con papel, se colocan dentro de un círculo trazado sobre una caja de cartón. Tras situarlos en la posición de inicio del combate, basta con golpear la mesa hasta que uno de los muñecos salga del círculo. Es habitual en festivales escolares, talleres familiares y escaparates de tiendas de papel.
Deportes profesionales: NPB, J.League y el Koshien
Aunque el Sumo sigue siendo el deporte con mayor carga simbólica, la vida deportiva diaria gira también en torno al béisbol profesional y al fútbol.
NPB: la pasión del béisbol profesional
La mayor diferencia del béisbol profesional japonés (NPB, 日本プロ野球機構) está en sus gradas. Los aficionados de cada equipo se agrupan en ouendan (応援団), grupos de animación organizados que cantan cánticos al ritmo de taiko, trompetas y matracas. En los partidos más importantes, como los de la Serie de Japón, no es raro ver miles de globos amarillos o blancos elevarse al mismo tiempo al final de una entrada.
Koshien: el santuario del béisbol escolar
El verano japonés es tiempo del Koshien (甲子園), el campeonato nacional de béisbol de secundaria que reúne a unos 4.000 equipos de todo el país en un torneo clasificatorio para llegar al estadio de Hyōgo. Aunque se trata de estudiantes, todos los partidos se retransmiten en directo por televisión. Los elegidos cargan con enormes expectativas, juegan como si el resultado definiera su vida y, cuando pierden, es frecuente verlos llorando sobre la tierra del campo y gritando «¡Volveremos!» — una imagen que, temporada tras temporada, sigue arrancando lágrimas a muchos espectadores.
J.League y el fútbol japonés
La J.League (Jリーグ), fundada en 1993, profesionalizó el fútbol japonés y dio pie a la aparición de estrellas como Hidetoshi Nakata y Shinji Kagawa, que triunfaron en ligas europeas. Más allá del masculino, el fútbol femenino japonés goza de muy buena salud: la selección conocida como Nadeshiko (なでしこ) conquistó el Mundial de 2011, y la WE League, creada en 2021, profesionalizó la primera división femenina.
Deportes y anime/manga
No se puede hablar de deporte en Japón sin mencionar el peso de la cultura pop. Series como Captain Tsubasa (キャプテン翼), Slam Dunk (スラムダンク) o Haikyū!! (ハイキュー!!) han inspirado a generaciones enteras a practicar fútbol, baloncesto o voleibol. Incluso el lema «Zutto zutto ikō ze», de Ashita no Joe («¡Vamos a seguir, siempre!»), se ha convertido en una expresión habitual para animar a equipos escolares y aficionados.
Tradiciones y curiosidades que siguen vivas
Más allá de las ligas profesionales y de las artes marciales, Japón conserva tradiciones deportivas que mezclan lo lúdico, lo ritual y lo comunitario.
Los Nenrinpics
Desde 1988, los atletas senior mayores de 60 años participan cada año en un evento deportivo y cultural llamado Nenrinpics (ねんりんピック), un nombre que combina nenrin, «los anillos de edad de un árbol», con la palabra «olímpicos». El festival dura cuatro días y reúne competiciones de tenis, maratón, kendo, tenis de mesa, juegos de mesa como el go y el shogi, e incluso haiku. Cada prefectura se turna para organizar una edición, lo que convierte al evento en una pequeña gira nacional de deporte y envejecimiento activo.
Kemari, Kyudo y deportes tradicionales
El Kemari (蹴鞠) es un juego de pelota practicado en la corte imperial desde el siglo VII, en el que varios jugadores intentan mantener la pelota en el aire con los pies sin que toque el suelo. No hay vencedores ni vencidos: el objetivo es la belleza del gesto colectivo. Junto al Kyudo (弓道), sigue siendo una de las vías más directas para acercarse a la idea japonesa de que el deporte puede ser también una forma de cultivo personal.
El deporte como escuela de valores
Ya sea en un dojo de Karate, en un club de softball escolar o en las gradas animadas de un partido del NPB, lo que recorre toda la cultura deportiva japonesa es la misma idea: el deporte no se queda en la técnica ni en el resultado. Sirve para aprender a convivir con los demás, a respetar al rival y a sostener un esfuerzo largo aunque los resultados tarden en llegar. Esa es, quizá, la verdadera razón por la que tantas tradiciones que parecían curiosas — desde el mawashi sin lavar hasta la prohibición de celebrar en Kendo — siguen formando parte del día a día de los deportistas japoneses.
Si te interesa profundizar, puedes leer también nuestro artículo sobre los clubes escolares en Japón, sobre el Bukatsu y los deportes en la escuela, y sobre los animes de deportes que más han marcado a varias generaciones. Y si quieres más datos sobre la vida cotidiana de los luchadores, no te pierdas la rutina diaria de un luchador de Sumo.
Comunidad
Comentarios
0 comentarios
Aún no hay comentarios publicados en este idioma.
Enviar comentario