¿Has recibido alguna vez un mensaje con la foto de una figura pálida, de ojos saltones y una sonrisa enorme? Esa imagen pertenece a una escultura llamada Mother Bird, expuesta en Tokio en 2016. Alrededor de ella se construyó el llamado reto de Momo, una cadena de WhatsApp que asustó a familias de varios países y que nunca tuvo casos de daño verificados. Conviene separar la obra, la leyenda y el fraude para entender qué pasó y por qué sigue circulando.
Índice 5
¿Qué es la muñeca Momo?
La escultura fue creada por el artista japonés de efectos especiales Keisuke Aiso para la empresa Link Factory. Se exhibió en 2016 en la Vanilla Gallery de Tokio, una galería especializada en arte de terror. La figura tiene patas de ave, pelo negro, piel pálida y una cara con los ojos muy abiertos. Aiso explicó que se inspiró en el ubume, un ser femenino de la mitología japonesa que aparece como mujer pájaro.
En 2016, una usuaria de Instagram llamada @nanaakooo publicó fotos de la escultura. Dos años después, personas anónimas tomaron una de esas imágenes y la usaron como foto de perfil de un supuesto contacto de WhatsApp. El nombre Momo salió de internet; el título original de la obra es Mother Bird.
Momo también es una palabra japonesa. El carácter 桃 significa melocotón. El carácter 股 se lee momo y se refiere al muslo o a la entrepierna. Esas coincidencias no tienen relación con la escultura.
Aiso confirmó en 2019 que había desechado la pieza el año anterior, porque el caucho natural y los aceites vegetales se habían deteriorado. La escultura ya no está en Tokio. De ella quedan las fotografías que alimentaron la leyenda.

Cómo nació y se extendió el reto de Momo
En julio de 2018 empezaron a circular mensajes de WhatsApp de un contacto llamado Momo. El fenómeno también se conoció como Momo Challenge. La foto de perfil mostraba la escultura. Según las cadenas, quien respondiera recibía amenazas, imágenes perturbadoras o una lista de tareas. Los números venían de distintos países y la mayoría ya estaban fuera de servicio en septiembre de 2018. Cada versión añadía detalles, como llamadas a las tres de la mañana.
La historia se movió primero entre usuarios de habla hispana y creció con videos de YouTube. Muchos creadores la compararon con la ballena azul, el supuesto juego de suicidios que había llamado la atención en 2017. A comienzos de 2019, el relato llegó a Europa y Estados Unidos. En el Reino Unido aparecieron versiones editadas de dibujos animados como Peppa Pig, con la figura insertada en el video.
En febrero de 2019, Kim Kardashian publicó una advertencia en Instagram y pidió a YouTube que retirara los videos sobre Momo. YouTube respondió que no había encontrado enlaces a contenido que mostrara o promoviera el reto. La atención siguió creciendo aunque la plataforma no confirmó las acusaciones.
¿El reto de Momo era real?
Los verificadores y las organizaciones de protección infantil llegaron a una conclusión clara en 2019: no había pruebas de que Momo hubiera causado daño a nadie. La organización británica Samaritans dijo que no conocía ningún caso verificado en el Reino Unido ni en otros lugares. El UK Safer Internet Centre calificó la historia como noticia falsa y la BBC la describió como un engaño.
En España, la Guardia Civil y la Policía Nacional advirtieron en julio de 2018 que se trataba de una broma o de un ataque de ciberdelincuentes. La difusión llegó desde América Latina a través de cadenas de mensajes.
En 2018 se relacionaron con Momo la muerte de una niña de 12 años en Argentina y la de dos jóvenes en Colombia, entre otros casos. Las autoridades de esos países no confirmaron que el reto fuera la causa. Tampoco apareció un video o un registro que demostrara la existencia del juego tal como lo contaban las cadenas.
El riesgo real estaba en el acoso y la estafa. Algunas personas usaron el nombre de Momo para asustar, pedir datos personales o extorsionar. Las cuentas anónimas pueden hacerse pasar por cualquiera, y una cadena de mensajes llega a mucha gente en poco tiempo.
Investigadores de leyendas urbanas describieron la ola como un pánico moral, alimentado por titulares sin verificar y por el miedo natural de los padres a lo que ven sus hijos en internet.
Por qué Momo casi no se conoce en Japón
Aunque la escultura es japonesa, el reto de Momo pasó casi desapercibido en Japón. La aplicación de mensajería dominante allí es LINE, y WhatsApp tiene una presencia pequeña. Los mensajes circularon sobre todo entre números y cuentas del mundo hispanohablante, lo que explica por qué el pánico no arraigó en el país donde nació la imagen.
Japón tiene además su propia tradición de historias de terror. El ubume que inspiró a Aiso pertenece al mundo de los yōkai, las criaturas sobrenaturales del folclore japonés. Si quieres conocer más, nuestro artículo sobre 15 monstruos, mitos y leyendas japonesas explora esa tradición.
Las leyendas urbanas japonesas también suelen apoyarse en lugares reconocibles, como una escuela o una estación de tren. Nuestra selección de cinco leyendas urbanas japonesas extrañas muestra cómo se forman esos relatos.
Qué hacer si recibes un mensaje de Momo
Lo primero es no responder. Bloquea el número y repórtalo en WhatsApp. Tampoco reenvíes advertencias con la imagen de Momo, aunque vengan de alguien de confianza. Cada reenvío mantiene la figura en circulación y acerca la historia a nuevas personas.
Habla con los niños sobre lo que ven en internet. Explícales que la imagen es una escultura y que el reto fue inventado. Diles que los desconocidos que piden datos personales o envían amenazas deben bloquearse y denunciarse. Pregunta si han visto la imagen en la escuela o en algún video y mantén la conversación con calma.
Si un menor está pasando por una situación de riesgo, conviene acudir a las autoridades o a un servicio de ayuda local.
La escultura se desechó en 2018, pero su foto sigue en chats y videos. La forma más simple de frenar la cadena es no reenviarla, bloquear a quien amenaza y explicar a los niños qué hay detrás de la imagen.






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