Paleolítico en Japón: cazadores, piedra y fechas en disputa

Paleolítico en Japón: cazadores, piedra y fechas en disputa

Sendoki: el Japón de antes de la cerámica

El período paleolítico de Japón es donde todo empezó. No con cortes imperiales ni con vasijas marcadas a cuerda: con grupos pequeños que seguían rebaños por lenguas de tierra que hoy están bajo el mar.

Una fecha redonda de 50.000 a.C. sigue apareciendo en resúmenes viejos como si el calendario del archipiélago naciera ahí. La presencia humana que la arqueología sostiene con más calma ronda los 35.000 a.C., y una parte de lo «más antiguo» se desmoronó cuando, en 2000, se destapó un fraude de yacimientos. El hielo, la piedra y esas fechas que no cuadran son el recorte de esta prehistoria.

El desarrollo de herramientas de piedra pulida —surgidas más tarde, en el Neolítico, para el resto del mundo— hace que este tramo del Japón prehistórico sea extraño comparado con otros paleolíticos. Los huesos humanos más citados en Honshu salieron en Hamamatsu, Shizuoka: fragmentos de Hamakita datados hacia 14.000–18.000 años. No son «los primeros del país»; el suelo volcánico ácido se come el hueso, y las islas del sur conservan restos más viejos en caliza.

Ilustración de la era Jōmon, la etapa que sigue al Paleolítico japonés
Índice 4

Los primeros habitantes del archipiélago

Los primeros seres humanos que habitaron el archipiélago serían cazadores de la Edad de Piedra llegados desde el noreste de Asia. Viajaban en grupos pequeños, con armas de punta de piedra, y siguieron rebaños de animales salvajes por puentes terrestres formados cuando el nivel del mar bajó en la última glaciación. En Hokkaido esa conexión con el continente se nota en la fauna y en las láminas; Honshu, Shikoku y Kyushu formaban entonces una isla mayor —el Honshu paleolítico— con costa que hoy está inundada.

Mucha gente cree que llegaron antes. Lo que se sostiene con más acuerdo es que esos cazadores ya estaban hacia 35.000 a.C. Los artefactos del Paleolítico tardío incluyen herramientas de lámina bien hechas, parecidas a las de Siberia y Eurasia. Piezas anteriores a esa franja existen en debate, y varias quedaron tocadas por el fraude que se cuenta más abajo.

Como aún no aparece cerámica, el Paleolítico en Japón también se llama período precéramico o sendoki (先土器). El nombre ayuda a distinguir a esta gente de las eras siguientes, sobre todo del Jōmon y el Yayoi, cuando la vasija y el arroz cambian el ritmo.

Ilustración de la historia temprana del archipiélago japonés

Iwajuku: el hallazgo que abrió el período

Hasta después de la Segunda Guerra Mundial, las excavaciones solían parar en el estrato Jōmon. Se daba por hecho que antes no había nadie. En 1946, Tadahiro Aizawa recogió herramientas en Iwajuku, en lo que hoy es Midori, prefectura de Gunma. La excavación de 1949, con un equipo de la Universidad de Meiji, sacó conjuntos líticos de dos niveles bajo la cerámica. Ahí nació, en la práctica, el Paleolítico japonés como campo de estudio.

Desde entonces se han contado miles de yacimientos —de Kyushu a Hokkaido—, casi siempre pequeños, casi siempre solo piedra: el suelo volcánico no perdona cuero, madera ni hueso. Iwajuku no es el campamento más antiguo del mundo; es el sitio que obligó a bajar la pala un estrato más.

Acontecimientos y desarrollo de herramientas

Una erupción enorme en el sur, en Kyushu, dejó una ceniza distinta: el piroclasto Aira-Tanzawa, la AT. Los arqueólogos datan muchos niveles como «antes o después de la AT». Las cifras cambian según se use carbono sin calibrar o calendarios calibrados: textos más viejos hablan de unos 21.000–24.000 años; trabajos recientes sitúan la erupción de la caldera de Aira cerca de 30.000 años. Lo útil no es memorizar un año: es que esa capa recorre gran parte del país y sirve de regla.

A partir de ese horizonte, el canto rodado pesado pierde terreno. Las herramientas pequeñas y bien hechas, sobre todo las de filo de cuchillo, ganan importancia hacia 16.000 años atrás. Las piezas de cuarzo y obsidiana que predominan entre unos 16.000 y 13.000 años se parecen a conjuntos de la misma edad en el noreste de Asia y en Europa. Las de yacimientos en la isla de Hokkaido son casi idénticas a las del Extremo Oriente y de Siberia: ahí el puente de tierra no es metáfora.

Lo que vuelve raro a este Paleolítico es la piedra pulida temprana, hacia 30.000 a.C., en sitios como Hinatabayashi B (Nagano). En el resto del mundo esa técnica se asocia al Neolítico, milenios más tarde. No hace falta convertir a Japón en excepción mágica: es un dato de taller, y por eso a veces se habla de rasgos mesolíticos o neolíticos dentro de un período que sigue siendo de cazadores sin cerámica.

El fraude que reescribió las fechas

En noviembre de 2000, el diario Mainichi Shimbun publicó fotos de Shinichi Fujimura, un aficionado de Miyagi, plantando piezas en el yacimiento de Kamitakamori para «encontrarlas» al día siguiente. La Asociación Arqueológica Japonesa lo expulsó. Un equipo de investigación concluyó que casi todos los artefactos que él había «descubierto» eran fabricación suya. El caso se conoce como el fraude del Paleolítico japonés (旧石器捏造事件, Kyū Sekki Netsuzō Jiken).

Después de eso, solo unos pocos sitios pueden datar de forma tentativa actividad humana hacia 40.000–50.000 a.C. La fecha que se sostiene con más acuerdo para una presencia fiable en el archipiélago ronda los 35.000 a.C. El lago Nojiri, en Nagano, entra en esa conversación: restos de caza del elefante de Naumann (Palaeoloxodon naumanni) y del ciervo gigante de Yabe, en un horizonte de unos 38.000 años antes del presente.

En Honshu, los huesos humanos paleolíticos seguros escasean. Los fragmentos de Hamakita, en una cantera de caliza de Hamamatsu, siguen siendo la referencia de la isla principal. En Okinawa y las Ryukyu, la caliza guarda más: Yamashita-chō en Naha, Minatogawa, y más tarde conjuntos como Shiraho-Saonetabaru en Ishigaki. No hay que mezclar esos huesos con un «primer japonés» de novela. Son piezas de rutas distintas —norte, Honshu, arco del sur— en un país que aún no era un país.

Cuando sube el mar al final de la glaciación, los puentes se cierran y empieza, sin corte limpio, el mundo de la cerámica. Un resumen de la historia de Japón por eras ayuda a colocar este tramo antes de Jōmon, Yayoi y lo que viene después; el Paleolítico no es prólogo decorativo, es el suelo en el que se apoya el resto.

Fuentes y enlaces útiles

Sobre el autor

Kevin Henrique

Especialista con más de 10 años de experiencia en cultura asiática, con foco en Japón, Corea, anime y juegos. Autodidacta, escritor y viajero centrado en enseñar japonés, consejos de turismo y curiosidades profundas.

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