Períodos Jōmon y Yayoi: la prehistoria de Japón

Períodos Jōmon y Yayoi: la prehistoria de Japón

Del puente de tierra de la glaciación al arroz y el bronce

Japón no siempre fue un archipiélago. Durante la Edad de Hielo, Kyushu, en el sur, estaba unida a la península coreana, y Hokkaido, en el norte, a Siberia. Cazadores de la Edad de Piedra cruzaron ese puente de tierra del mismo modo que otros cruzaron el estrecho de Bering hacia las Américas. Las herramientas de sílex que dejaron atrás sitúan esas migraciones hacia el 30.000 a.C. Eso deshace una frase cómoda: no es que «los japoneses» aparezcan de pronto en el siglo III a.C. El Paleolítico japonés ya había ocupado las islas. Lo que viene después —Jōmon y Yayoi— son milenios de cerámica cordada, caza y, más tarde, arroz y metal. Ahí está el arranque de la sociedad que el archipiélago reconocerá como propia. Ukiyo-e de Izanagi e Izanami sobre el Puente Flotante del Cielo, con olas y un puente de barandilla roja
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Período Jōmon (c. 14.500-300 a.C.)

Rastros de la cultura paleolítica, sobre todo herramientas de piedra, aparecen en Japón a partir del 30.000 a.C. La fase inicial del período Jōmon empezó mientras el territorio todavía estaba ligado al continente asiático como una península estrecha. Los glaciares se derritieron al final del período glacial. El nivel del mar subió y separó el archipiélago del continente. Kyushu, a unos 190 kilómetros de la península coreana, quedó lo bastante cerca para recibir oleadas intermitentes del continente, y lo bastante lejos para que los pueblos de las islas siguieran su propio camino. Dentro del archipiélago, la vegetación cambió. Hayas, castaños y robles daban nueces y bellotas comestibles: comida abundante para personas y animales. El pueblo Jōmon vivía en pequeñas comunidades, en viviendas cerca de ríos interiores o a lo largo de la costa, de la caza, la pesca y la recolección. Las excavaciones sugieren una horticultura temprana hacia el final de ese período, no aún el arrozal que definirá el Yayoi. El nombre Jōmon (縄文) significa «marcas de cuerda». En 1877 el zoólogo estadounidense Edward S. Morse excavó el conchero de Ōmori y describió esa cerámica como cord-marked; la traducción japonesa se quedó como nombre de toda la era. Las vasijas —algunas de las más antiguas del mundo— se modelaban a mano. Como el torno era desconocido, se usaba el enrollado: se preparaba la arcilla en forma de cuerda y se subía en espiral. En el Jōmon medio y final aparecen las figurillas de barro dogū (土偶): cuerpos humanos, a menudo femeninos, a veces rotos de propósito, quizá para cargar una enfermedad o pedir fertilidad. No son adorno de vitrina: son el rastro ritual de una sociedad que ya cocinaba, enterraba y celebraba sin ser todavía agraria. A medida que el clima se enfrió y la comida escaseó, la población bajó. Los grupos se hicieron más pequeños y las diferencias regionales crecieron. En la transición al Yayoi se introduce el arroz domesticado, primero en lechos secos o pantanos, sobre todo desde el norte de Kyushu, en contacto con Corea. Collage con cabañas de paja, una mujer cosechando cereal junto a un granero elevado y una escena de fundición de metal

Período Yayoi (c. 300 a.C.-250 d.C.)

Las fechas clásicas —del 300 a.C. al 250 d.C.— siguen siendo las que más se enseñan. Dataciones por radiocarbono han propuesto un arranque varios siglos antes, hacia el IX o el VIII a.C. El nombre Yayoi (弥生) viene del barrio de Tokio donde, en 1884, se identificaron las primeras cerámicas de este tipo. Aunque el trabajo con metales llega al final del Jōmon, al principio el pueblo Yayoi sigue usando piedra. Luego las herramientas de piedra ceden el sitio a armas, armaduras y adornos de bronce y hierro. Entre las piezas ceremoniales destacan las campanas dōtaku (銅鐸), además de espejos y lanzas rituales. Con el arroz en campos inundados hacen falta azadas, palas y riego. La dieta y el ritmo de vida cambian: aldeas fijas, graneros, caza como complemento. La cerámica sigue enrollándose a mano, pero es más funcional, menos porosa y menos recargada que la Jōmon. Los textos chinos de la época Han y Wei llaman Wa a esas islas. El Wei Zhi describe, en el siglo III, a la reina Himiko de Yamatai: una soberana-chamana que envía embajadas y recibe reconocimiento de Wei. No es todavía el Japón imperial; es el primer nombre propio que la arqueología y la crónica ponen sobre un mapa político. Cuando el período se cierra, lo que sigue no es el shogunato: es el período Kofun, con túmulos y clanes que, siglos más tarde, desembocarán en Yamato.

Jōmon y Yayoi: qué cambia de verdad

JōmonYayoi
EconomíaCaza, pesca, recolección; horticultura tardíaArrozales inundados y aldeas fijas
CerámicaCordada, a menudo ritual, sin tornoMás lisa, funcional y menos porosa
MetalCasi ausente hasta el finalBronce y hierro, con dōtaku ceremoniales
SociedadBandas pequeñas, diferencias regionalesClanes, rangos y conflictos entre aldeas
Lo que sigueTransición desigual, más lenta en el nortePeríodo Kofun, no daimyō ni samuráis
La línea de emperadores, los daimyō y los samuráis pertenecen a otra historia, mucho más tarde. Jōmon y Yayoi explican otra cosa: cómo un archipiélago de cazadores con cerámica cordada se convierte en un país de arrozales, metal y reyes locales. El resto de las eras de Japón se lee mejor si se empieza aquí.
Fuentes y enlaces útiles

Sobre el autor

Kevin Henrique

Especialista con más de 10 años de experiencia en cultura asiática, con foco en Japón, Corea, anime y juegos. Autodidacta, escritor y viajero centrado en enseñar japonés, consejos de turismo y curiosidades profundas.

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