Si buscas el día de los niños en Japón, la respuesta corta es el 5 de mayo. Ese día las azoteas se llenan de koinobori, carpas de tela que el viento hincha como si nadaran río arriba, y se cierra la Golden Week. Lo que no cabe en esa foto es que el calendario japonés reparte la infancia en más de una fecha.
Kodomo no Hi es el único feriado nacional de este trío. Las otras se celebran en casa y en el santuario, sin que el país pare: hay altares de muñecas, kimonos puestos por primera vez y un caramelo de mil años que no entra en un solo cinco de mayo.
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Kodomo no Hi — Día de los Niños, 5 de mayo
Kodomo no Hi (子供の日) significa, literalmente, día de los niños. Cae el 5 de mayo y cierra la Golden Week. En jardines, balcones y orillas de río se iza el koinobori, una banderola hueca con forma de carpa: la negra (magoi) suele representar al padre, la roja (higoi) al hijo mayor o, en muchas casas de hoy, a la madre, y las más pequeñas a cada niño.
Dentro de la casa aparecen los gogatsu ningyō: cascos kabuto, armaduras en miniatura y muñecos de héroes como Kintarō, Momotarō y el protector Shōki. No son el mismo personaje: cada uno sostiene un deseo distinto de fuerza, coraje o protección.
Según el artículo 2 de la Ley de Días Festivos, el objetivo es «respetar la personalidad de los niños, procurar su felicidad y agradecer a las madres». El 5 de mayo se convirtió en feriado nacional el 20 de julio de 1948. Antes se llamaba Tango no Sekku (端午の節句) y estaba más ligado a los niños varones.
Ese día también se conoce como shōbu no sekku, la fiesta del lirio. La tradición del shōbu-yu consiste en echar hojas de shōbu —el lirio de hoja larga— en el baño: se cree que alejan la enfermedad y, de paso, el sonido de la palabra coincide con «espíritu marcial». En la mesa entran el chimaki, pastel de arroz envuelto en hojas de bambú, y el kashiwa mochi, mochi relleno de anko envuelto en hoja de roble. Se canta la canción de las carpas, Koinobori uta.

Canción de las carpas — Koinobori uta
Yane yori takai koinobori.
Okii magoi wa otoosan.
Chisai higoi wa kodomotachi.
Omoshirosoni oyoideru.
Irakana no nami to kumo no nami
kasanaru nami no nakazora wo
tachibana kaoru asakaze ni
takaku oyogu ya koinobori
Hirakeru hiroki sono kuchi ni
fune wo nomu yo na sama miete
yutaka ni furuu obire ni wa
mono ni dowanu sugata ari
La primera estrofa dice, en esencia, que las carpas ondean más alto que el tejado: la grande es el padre, las pequeñas son los niños, y parecen divertirse nadando.

Hina Matsuri — el 3 de marzo, día de las niñas
El 3 de marzo no es feriado nacional. Se llama Hina Matsuri (雛祭り) o Hina no sekku, y también Momo no Sekku por las flores del melocotonero. La fecha desea salud, un buen matrimonio y protección para las niñas: el país no cierra, pero el altar de la casa sí se monta.
El Hina Matsuri se reconoce por la exposición de muñecas hinaningyō, a menudo transmitidas de madre a hija. Suelen ser unas 15 figuras con trajes de la corte del período Heian (794-1192), colocadas en un altar de varios peldaños cubierto de tela roja. La creencia dice que las muñecas apartan males, enfermedades y mala suerte; por eso muchas familias las guardan en cuanto pasa el día, no sea que la niña «tarde en casarse».
La bebida tradicional es el shirozake, un sake blanco y dulce que sí lleva alcohol. El amazake, también de arroz fermentado, es la versión que se ofrece a los niños cuando se quiere el sabor sin el alcohol. En la mesa aparecen el hina arare (bolitas de arroz de colores), el hishimochi, el sakuramochi, el chirashizushi y la sopa de almejas hamaguri ushio-jiru.

El festival de las muñecas tiene su propia canción, Ureshii Hina Matsuri:
Ureshii Hina Matsuri — letra
Akari wo tsukemashou bonbori ni
Ohana wo agemashou momo no hana
Go-nin bayashi no fue taiko
Kyou wa tanoshii Hinamatsuri
Odairisama to Ohinasama
Futari narande sumashigao
Oyome ni irashita neesama ni
Yoku nita kanjo no shiroi kao
Kin no byoubu ni utsuru hi wo
Kasukani yusuru haru no kaze
Sukoshi shirozake mesareta ka
Akai okao no udaijin
Kimono wo kikaete obi shimete
Kyou wa watashi mo haresugata
Haru no yayoi no kono yoki hi
Nani yori ureshii hinamatsuri
Shichi-go-san [753] — 15 de noviembre
El Shichi-go-san (七五三) cae cada 15 de noviembre. El nombre son los kanjis de siete, cinco y tres: las familias llevan a las hijas de tres y siete años y a los hijos de cinco —a veces también de tres— al santuario para pedir salud, crecimiento y felicidad. No es feriado: si cae entre semana, mucha gente lo celebra el fin de semana más cercano.
Los niños van de kimono o de traje occidental, a menudo por primera vez, y reciben amuletos y chitose ame (千歳飴), el «caramelo de los mil años». Es una barra larga, fina, roja y blanca, envuelta en papel de arroz tan fino que parece plástico, dentro de una bolsa con grulla y tortuga. La creencia es que da mil años de felicidad.
Esas edades no son casuales. En la numerología del este de Asia los impares se consideran afortunados, y los tres, cinco y siete marcan umbrales claros de la infancia.

La historia del Shichi-go-san
El festival se instauró en el período Heian (794 a 1185), cuando los nobles celebraban el crecimiento de sus hijos en un día de suerte de noviembre. Fue en el período Kamakura (1185 a 1333) cuando el 15 de noviembre quedó adoptado como fecha del Shichi-go-san.
A partir del período Edo (1603 a 1868) pasó a ser un festival popular. En el período Meiji (1868 a 1912) la tradición se suavizó otra vez: dejó de ser tan rígida como en la época de los samuráis.
Cuando el rito pasó por las casas de samuráis, la creencia decía que los niños de hasta tres años tenían el cabello rapado y que solo después del festival podían dejarlo crecer por primera vez —el kamioki. A los tres años, las niñas vestían su primer kimono, normalmente florido, y a los siete usaban el obi por primera vez. Los niños estrenaban el hakama a los cinco.
En la era Meiji esas reglas se relajaron e incluso los niños de tres años podían vestir la ropa tradicional completa. La práctica de rapar el cabello también se fue dejando de lado.
Detrás de tanta foto bonita hay un origen más seco. Antiguamente la mortalidad infantil era alta, y el festival fue la manera que encontraron los nobles de pedir, dentro de una creencia compartida, que esos umbrales de edad se cruzaran con vida. Japón ya no vive ese mismo miedo, pero el 15 de noviembre sigue llenando los santuarios.

Sekai Kodomo no Hi — el 20 de noviembre
La ONU fijó en 1954 el Día Internacional del Niño el 20 de noviembre y dejó que cada país eligiera su fecha. Japón eligió el 5 de mayo. El 20 sigue siendo la fecha universal, distinta del feriado japonés y del resto del calendario familiar.
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