Quien se planta frente al Castillo de Nagoya casi siempre mira hacia el tejado. Allí brillan dos kinshachi —medio carpa, medio tigre, no el delfín de feria de la postal— y la silueta del torreón se lee desde el foso de Honmaru, en el centro de la ciudad. La foto sale fácil. Lo que la foto no dice es que, desde 2018, no se sube.
La entrada de 500 yenes no abre el torreón: abre el recinto y, si se llega con margen, el Palacio Hommaru. Ahí está el contraste de Nagoya: una torre de hormigón de 1959 para la cámara y un palacio de madera de 2018 para entrar.

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Historia del Castillo de Nagoya
Antes del recinto que se ve hoy, en el Ninomaru hubo otra fortaleza con el mismo nombre y otros caracteres. Oda Nobunaga vivió allí hasta 1555. El castillo actual nace de otra lógica: Tokugawa Ieyasu, ya shōgun, ordenó en 1610 una plaza fuerte entre Edo y Osaka, sobre la meseta de Atsuta, y trasladó a la población de Kiyosu —demasiado expuesta a las crecidas— al nuevo casco.
El torreón se terminó en 1612. El Palacio Hommaru, residencia y oficina del linaje Owari Tokugawa, en 1615. El primero en gobernar desde aquí fue Tokugawa Yoshinao, noveno hijo de Ieyasu. Las murallas las levantaron daimyō del oeste, entre ellos Katō Kiyomasa; en las piedras todavía se leen marcas de clan.
Como tantos castillos japoneses, Nagoya no sobrevivió entera al siglo XX. El 14 de mayo de 1945 el torreón y el palacio ardieron en el bombardeo. El hormigón de 1959 devolvió la silueta —y los kinshachi— al cielo de Aichi. El palacio tardó más: reabrió en 2018, reconstruido con planos y técnicas de la era Edo. El torreón, de nuevo, se quedó fuera: cerrado por envejecimiento y por la duda sísmica.

Qué se visita de verdad
Quien llega pensando en subir plantas, ver armaduras en la cuarta y asomarse a una terraza en la quinta se lleva el corte: ese museo interior era el torreón de hormigón, y está cerrado. Lo que sí se recorre cabe en dos o tres horas si se entra con tiempo.
Kinshachi, los tigres-pez del tejado
Los kinshachi (金鯱) son el emblema de la ciudad. El macho, al norte, mide 2,621 m y pesa 1.272 kg; la hembra, al sur, 2,579 m y 1.215 kg. Las escamas van cubiertas de oro de 18 quilates. Las piezas actuales se colocaron en la reconstrucción de 1959. Se fotografían desde el recinto; no hace falta entrar en la torre para verlos brillar contra el cobre del tejado.
Palacio Hommaru
El Palacio Hommaru es, hoy, el motivo de pagar la entrada. Reconstruido en madera en 2018 a partir de planos de Edo, devuelve las salas de audiencia, los fusuma dorados y los ranma tallados del linaje Owari. Va incluido en el ticket: no hay segunda taquilla. La última admisión es a las 16:00, y desde la puerta principal o la este hay unos diez minutos a pie. Si el día aprieta, el palacio primero; el foso después.

Árbol Kaya-no-Ki y piedra Kiyomasa
En el recinto sigue en pie el Kaya-no-Ki, un tejo japonés de más de 600 años, declarado monumento natural. La tradición dice que los señores de Owari comían sus nueces como buen augurio. Muy cerca, la piedra Kiyomasa es el bloque más grande de las murallas: la leyenda la ata a Katō Kiyomasa, el constructor de Kumamoto, aunque el nombre es más fama que firma.
Jardines, fosos y atalayas
Los jardines de Ninomaru ocupan el norte del palacio de los señores: en su día fue el jardín residencial más extenso de un recinto de este tipo en Japón. Tres atalayas de esquina del siglo XVII (suroeste, sureste y noroeste) siguen en pie y están protegidas como bien cultural. El foso y las murallas se leen mejor a pie, sin prisa, cuando ya se ha salido del Hommaru.

Horario, precio y cómo llegar
El recinto abre de 9:00 a 16:30. La última entrada es a las 16:00; igual para el Palacio Hommaru y el museo Nishinomaru Ōkura. Cierra del 29 de diciembre al 1 de enero.
| Entrada | Hasta el 30 de septiembre de 2026 | Desde el 1 de octubre de 2026 |
|---|---|---|
| Adulto | 500 yenes | 1.000 yenes |
| Secundaria y menores | Gratis | Gratis |
La subida está publicada por el propio recinto. Los menores de secundaria siguen sin pagar. Hay ticket combinado con el jardín Tokugawa-en si se quiere encadenar ambos en el mismo día. En taquilla se admite efectivo, tarjeta y recargas de transporte; el combinado con Tokugawa-en, solo en efectivo.
La estación más clara es Nagoyajo (名古屋城, M07) de la línea Meijō: salida 7 y cinco minutos a pie hasta la puerta. La línea Tsurumai deja en Sengen-chō (浅間町, T05), a unos diez minutos. Desde la estación de Nagoya también llega el bus turístico Me-guru. El nombre viejo de la parada, Shiyakusho, ya no aparece en el mapa: si una guía antigua lo usa, busca 名古屋城.
Dirección: 1-1 Honmaru, Naka-ku, Nagoya, Aichi. Dos o tres horas bastan si el Hommaru entra al principio. Quien quiera un torreón que sí se sube tiene, en la misma prefectura, el de Gifu; para la silueta blanca de tesoro nacional, el de Himeji. Nagoya se defiende con otra cosa: el palacio, los kinshachi y unas murallas que todavía llevan el golpe de 1610.
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