Con bien más de 100 años, el cine en Japón sigue creciendo cada día más. En 1899 se produjo la primera película japonesa, llamada Geisha No Teodori, un largometraje documental. Pero la primera gran producción del cine japonés solo ocurrió en 1913, que fue la primera versión de Chushingura, los 47 Ronins, basada en la leyenda de los samuráis sin maestro.
Durante cierto período, como sucedía en otros países, la industria del cine fue controlada por los militares. Las salas de cine exhibían películas educativas y propaganda militarista en grandes cantidades. También se comenzaron a producir películas enfocadas en la lealtad al Emperador y en el sacrificio personal en beneficio del pueblo. Así, en el período de la 2° Guerra Mundial, las películas adquirieron el objetivo de la propaganda ideológica.
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Cinema no Japão após a Segunda Guerra Mundial
En la posguerra, Japón quedó muy derruido tanto en sentido de infraestructura como psicológico. El cine llegó a ser una herramienta de reeducación para el país, pero poco a poco, con el resurgimiento del crecimiento económico, se abrió espacio para que grandes estudios como Toho, Shochiku, Daiei se reconstruyeran. En ese período también la influencia occidental se vuelve más fuerte y evidente entre las personas, reflejándose así en el cine.

Y es en este escenario que surge el director japonés Akira Kurosawa, que debutó en 1943 con Sugata Sanshiro. (Sugata Sanshiro – Una Saga del Judo). Kurosawa empieza a ganar popularidad en Japón, creando historias donde el bien y el mal no se definen fácilmente. En 1951 llegó el reconocimiento internacional, cuando Akira Kurosawa fue premiado en Venecia por su película “Às Portas do Inferno” (Rashômon), muchos incluso dicen que por causa de esa película se originó la categoría del Oscar a mejor película extranjera.
Dos años después, Teinosuke Kinugasa, un actor y director del cine japonés, filmó “Amores de Samurai” (Jigokumon), que fue la primera película a colores de Japón en tener estreno internacional, y en 1954 esa película recibiría dos Oscars. A partir de ahí, la producción cinematográfica de Japón creció considerablemente, con 3 centenas de películas anuales en los años siguientes, fue cuando por primera vez el cine Japonés venció al americano, en las salas del cine en Japón.
Diversificando o cinema no Japão
Los temas variaban mucho, iban de dramas a comedias, y en esa época fue cuando empezaron a aparecer las primeras divas del cine, pues la mujer desempeñaba un papel central en el cine. Los musicales reaparecieron, así como las películas de acción y de héroes. Y en 1954, tras la popularización de la serie Godzilla, las películas de ciencia ficción y fantasía ganaron su espacio.

En los años 60 y 70, nuevos temas centrales fueron apareciendo. Directores como Nagisa Oshima, Shohei Imamura, Masahiro Shindona y Seijun Suzuki rompieron la tradición, abordando temas modernos, llevados de modo provocante e incluso chocante, abordando temas como criminalidad, sexo, papel de las minorías y antihéroes, también usaban surrealismo y formas de narrativas no comunes para esa época.
En 1988, Katsuhiro Otomo asume su carrera de animación a partir del famoso y revolucionario Akira. La película mostraba un futuro pesimista tras una guerra nuclear, en una unión de tecnología, delincuencia juvenil y conspiraciones políticas. En ese mismo año, Hayao Miyazaki adapta su manga Nausicaä do Vale do Vento (Kaze no tani no Naushika) para el cine.
En 2001, Hayao Miyazaki lanza A Viagem de Chihiro, película que rompe récords de taquilla en todo el mundo. Ganó el León de Oro de Venecia y el Oscar a Mejor Película de Animación. En 2016, otra película llamada Kimi no na wa apareció para romper más récords de taquilla.
Hoy el cine japonés continúa su crecimiento y popularidad tanto nacional como internacional. Con grandes películas, autores, directores y actores, moviendo la economía de ese medio.
Artículo escrito por Marcelo do Carmo.


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