¿Por qué la zona de los ojos en Asia Oriental suele parecer más rasgada? Anatomía, genética y mitos culturales

Anatomía, genética y malentendidos culturales sobre el pliegue epicántico

Si has observado rostros de distintas partes del mundo con un poco de atención, seguramente habrás notado un detalle pequeño pero recurrente: en muchas personas de Japón, Corea, China y otras zonas de Asia Oriental, la zona de los ojos suele parecer más rasgada que en personas de Europa. En este artículo vamos a ver la anatomía que hay detrás de esa impresión, las explicaciones más populares que circulan sobre ella y algunos mitos tercos que vale la pena dejar atrás, con calma y sin tratar a poblaciones enteras como un bloque.

Una explicación que se repite mucho en vídeos de divulgación y en cuestionarios virales dice así: la zona de los ojos que parece más rasgada es una adaptación a las regiones heladas y nevadas del norte de Asia. La hendidura palpebral, la abertura entre el párpado superior y el inferior, supuestamente es más pequeña para proteger el ojo del frío y del resplandor que refleja la nieve. La hipótesis está por todas partes, pero pertenece a ese tipo de afirmaciones que la comunidad científica discute con escepticismo y rara vez respalda con datos sólidos.

Antes de seguir, una matización importante: dentro de las poblaciones de Asia Oriental hay una enorme variedad de formas de ojos. Algunas personas tienen un pliegue epicántico muy marcado, otras lo tienen muy tenue y otras no lo tienen en absoluto. Ese mismo pliegue también aparece en el sur de Asia, en el sudeste asiático, en Polinesia, entre pueblos indígenas de América y en partes de África. No es propiedad exclusiva de una sola región, sino una variación anatómica habitual de nuestra especie.

La zona de los ojos en Asia Oriental

La clave anatómica es un pequeño pliegue de piel en el ángulo interno del ojo llamado pliegue epicántico. Cubre parte de la carúncula lagrimal, esa pequeña zona rosada en la esquina interna del ojo que en muchas personas de ascendencia europea se ve más despejada. En muchas poblaciones de Asia Oriental ese pliegue está más desarrollado, lo que hace que la zona de los ojos parezca más rasgada en conjunto, aunque el globo ocular no sea más pequeño que en ningún otro lugar.

Hay un segundo detalle anatómico que suele ir de la mano: el surco suprapalpebral, el pliegue del párpado superior, con frecuencia es poco profundo o está ausente en muchas personas de ascendencia asiática oriental. En muchas personas de ascendencia europea, ese surco se sitúa unos milímetros por encima de la línea de las pestañas y crea un pliegue marcado; en muchos ojos de Asia Oriental, el párpado va más liso desde la ceja hasta las pestañas. Juntos, el pliegue epicántico y un surco suprapalpebral ausente o poco marcado producen esa impresión visual que en el habla cotidiana se describe como una forma de ojo más rasgada.

Vale la pena decirlo con todas las letras: se trata de una variación de la anatomía humana, no de una jerarquía. Esa misma variedad existe en Europa: hay personas con un surco muy alto, otras con uno plano y otras con un pliegue epicántico ligero, incluidos muchos bebés europeos al nacer y algunos adultos con condiciones genéticas concretas. Eso solo ya muestra lo habitual y extendida que está esa forma.

Escena de arte marcial o kyudo (tiro con arco) japonés tradicional como ilustración cultural de la diversidad en Asia Oriental.

¿Es válida la teoría del frío?

La idea popular de que el pliegue epicántico evolucionó como protección frente al frío y a la ceguera de la nieve suena plausible a primera vista. Cuando se mira con más cuidado, aparecen varios problemas.

Primero, hay muchas regiones muy frías en el mundo —en el norte de Europa, en Siberia, en América del Norte, en la Patagonia— cuyas poblaciones presentan poco o ningún pliegue epicántico. Si el pliegue fuera simplemente una adaptación climática, sería esperable encontrarlo igual de marcado en esos lugares, y no es así. Segundo, ese mismo pliegue aparece en poblaciones indígenas de regiones cálidas de América, en partes de África central, en el sudeste asiático y en Polinesia, bajo condiciones climáticas difíciles de reconciliar con la teoría del frío. Muchos bebés europeos también nacen con un pliegue epicántico visible, que a menudo desaparece solo durante la infancia.

Desde el punto de vista genético, la forma de los ojos es un rasgo complejo en el que intervienen muchos genes, incluidas variantes que también influyen en el desarrollo del cráneo y de la zona que rodea el ojo. Cuáles de esas variantes se vuelven más frecuentes en una población concreta depende de una mezcla de factores: la historia del grupo, la mezcla con poblaciones vecinas, el azar y las prácticas culturales. El clima es solo una posible influencia entre varias, y probablemente no la más importante.

La visión personal que el autor de una versión anterior de este texto mantenía se resume fácil: el atractivo de la teoría del frío viene más de lo sencillo que resulta contarla que de su consistencia científica. Cualquiera que se asome a la genética de la diversidad humana encuentra enseguida explicaciones más cuidadosas que el mito del resplandor de la nieve.

Personas que exploran tendencias actuales de belleza y moda surcoreanas, como ejemplo de intercambio cultural.

En una época en la que los viajes, los estudios y la cultura pop ponen en contacto permanente a poblaciones de todo el mundo, los promedios en muchos países también están cambiando. Eso no significa que una forma de ojos esté desapareciendo, sino que la diversidad que siempre estuvo ahí se hace más visible en cada población. Basta caminar por Tokio, Seúl o Shanghái con los ojos bien abiertos para comprobar esa variedad cada día.

Ojos negros, marrones, azules, avellana, almendrados, redondos, rasgados y "felinos" existen en todas las grandes ciudades del planeta. Son variaciones de una misma anatomía humana, no una jerarquía. Si quieres profundizar en temas de herencia y diversidad humana, el artículo sobre mitos y estereotipos comunes sobre la cultura japonesa ofrece un contexto útil sobre cómo se construyen ese tipo de relatos, y nuestra guía sobre 15 pasiones que describen a los japoneses también ayuda a entender de dónde vienen muchos de estos clichés.

¿Qué opinas tú? ¿Cuál ha sido tu propia experiencia con la variedad de formas de los ojos humanos, en Asia, en Europa o en cualquier otro lugar donde hayas vivido o viajado? ¿Hay alguna teoría sobre este tema que te haya convencido o que te haya dejado escéptico? Cuéntanos tu visión en los comentarios.

Kevin Henrique

Sobre el autor: Kevin Henrique

Especialista con más de 10 años de experiencia en cultura asiática, con foco en Japón, Corea, anime y juegos. Autodidacta, escritor y viajero centrado en enseñar japonés, consejos de turismo y curiosidades profundas.

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