En el tren, alguien cierra un teléfono plegable y, al lado, otra persona scrollea LINE en un iPhone. Japón es sinónimo de alta tecnología y, aun así, tiene una cultura propia de móviles: del nombre keitai al pago por NFC y a una etiqueta estricta en el transporte.
Entender los celulares en Japón es ver más que modelos. Hay palabras, hábitos, operadoras y funciones que en Occidente llegaron más tarde — y aparatos pensados sobre todo para el mercado local.

En japonés, el teléfono móvil se llama keitai denwa [携帯電話], literalmente «teléfono portátil». Suele bastar con keitai [携帯]. A los smartphones se les llama a menudo sumaho [スマホ], abreviatura de sumātofon.
Durante mucho tiempo dominaron los plegables y los modelos con teclas. Hoy el día a día es de smartphones —entre ellos muchos iPhone—. Al mismo tiempo siguen vivos los clásicos y los híbridos, sobre todo entre quien busca un aparato ligero, resistente o deliberadamente simple.
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Por qué los plegables y los Galápagos no han desaparecido
En animes y doramas aún se ven teléfonos plegables, y eso refleja una historia real. A los feature phones japoneses se les llamó en el extranjero «móviles Galápagos»: muy avanzados, pero pensados sobre todo para el mercado interno. En japonés se oye gara-kei [ガラケー], abreviatura de Galápagos-keitai.
Las ventajas que suelen mencionar quienes los usan son prácticas: suelen ser más ligeros, resisten mejor las caídas y salen más baratos en tarifa porque consumen menos datos y apps. Si lo principal es llamar, escribir mails y usar LINE, no siempre hace falta un smartphone grande.
La matiz importante: el mercado ya no lo dominan los plegables. Los smartphones se impusieron en la vida cotidiana. Lo que queda es un nicho —personas mayores, niños, aficionados a aparatos simples— y modelos «garaho» más modernos: plegables por fuera y, por dentro, a menudo Android, 4G y Wi-Fi.
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Curiosidades sobre los móviles en Japón
Infrarrojos, mail y contactos — Antes era habitual intercambiar números por infrarrojos o por correo electrónico, en lugar de dictarlos en voz alta. En series y escenas de hace años aún se ve. Hoy lo resuelven las apps; en Japón, sobre todo LINE, no WhatsApp ni Telegram.
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Etiqueta en el espacio público — En tren y autobús no se habla por teléfono en voz alta. Carteles y avisos piden el manner mode (silencio). En muchos sitios fotografiar está mal visto o prohibido; en algunas tiendas y restaurantes también el uso del smartphone. Quien quiera documentarlo todo debería mirar primero qué está permitido.
Operadoras — Entre los grandes nombres están NTT Docomo, SoftBank, au (KDDI) y Y!mobile. Tarifas, bloqueo de SIM y ofertas de tienda dependen mucho de cada red.
Osaifu-Keitai [おサイフケータイ] — el «móvil monedero». Con NFC/FeliCa el teléfono funciona como dinero electrónico o como billete de tren: Suica, PASMO y otros servicios forman parte del día a día. Mucha gente paga en tiendas, máquinas y estaciones con el móvil en lugar de con tarjeta de plástico.
En el tren es habitual ver vídeos o leer; ahí el uso de datos y Wi-Fi es normal. También fueron y son populares las keitai shōsetsu, novelas para móvil, y los juegos pensados para pantallas pequeñas y sesiones cortas.
Decoración y ediciones limitadas — Charms, pegatinas y diseños limitados (hasta colaboraciones Disney) forman parte de la cultura. Japón también experimentó con modelos especiales: alcoholímetros, cámaras 3D, detectores de radiación, formas raras o carga solar. Mucho quedó en curiosidad, pero marcó la imagen de los «teléfonos solo para Japón».

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Comprar o alquilar un móvil en Japón
Muchos aparatos de operadora van ligados a contratos y a una dirección en Japón. Eso complica la compra a turistas y estancias cortas. Alternativas: modelos SIM free (sin atadura a red), tu propio terminal desbloqueado con SIM/eSIM local o —como visitante— SIM de datos, eSIM o Wi-Fi portátil.
Quien vive en Japón suele comprar en la tienda de la operadora y elegir tarifa. Las ofertas parecen generosas, pero casi siempre piden documento de identidad, dirección y un compromiso de contrato más largo que un chip prepago de dos semanas de vacaciones.

Alquiler y opciones para turistas — Algunos proveedores alquilan móviles o routers; suele hacer falta un documento con foto y tarjeta de crédito. Hay recogida y devolución en aeropuertos, por envío o en el hotel. Para solo internet, hoy bastan a menudo eSIM o tarjetas de datos prepago: un móvil de contrato japonés rara vez es necesario.
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Los celulares en Japón cuentan así una historia doble: por un lado smartphones y apps como en cualquier sitio; por otro, vocabulario propio, etiqueta, chips de pago y un pasado Galápagos que aún se nota en plegables y modelos de nicho.
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