La leyenda surgió en Japón, donde se reportan avistamientos de una criatura en campos de arroz o en mar abierto. Ese ser se describe con forma humanoide y blanca, siendo la única cosa que se puede decir sobre su apariencia. Al final solo puede ser visto de lejos y todos que lo vieron claramente enloquecieron o murieron.
Leyendas y folclores existen desde las sociedades primitivas hasta las actuales. Surgen de pequeñas preocupaciones o hechos que necesitan de una explicación por aquel pueblo. Un ejemplo de leyenda urbana moderna es KuneKune.
Existen diversos factores que pueden sugerir los reportes. Tales como los campos japoneses tener espantapájaros aterradores, que acaban generando otras historias. Otra posibilidad es la deshidratación y la insolación que pueden resultar de los días más calurosos.
Curiosidad: Kunekune también es una pequeña raza de cerdo doméstico de Nueva Zelanda. Ellos son peludos, gorditos y suelen tener barbillas. Pueden ser negro y blanco como dalmata, jengibre, crema, negro y marrón.
La leyenda del KuneKune
Los reportes tienen muchas modificaciones. La hora varía, puede ser en la hora de almuerzo o por la noche. Generalmente comienzan en un campo verde o en un mar con una brisa diferente en el aire (a veces es fría o hasta tibia) sentida con escalofríos.

Después del hecho viene el avistamiento de un espeso neblina blanca, que se disipa lentamente. A lo lejos se ve una persona vestida de blanco moviéndose de forma extraña. No es posible visualizar las características físicas y el género, solo la forma alargada y esbelta de un ser bípedo blanco.
Cuando se observa con más atención, se percibe que está se retorciendo y doblándose de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Los movimientos son impresionantes, forman ángulos increíbles y la manera como maneja todo el cuerpo es imposible para miembros humanos.
Observando el KuneKune
Al mirar directamente el extraño organismo con binoculares o acercándose, ellos dan un recado a la otra persona que casi tuvo el mismo fin.
- “No debes ver…;
- “Corre por tu vida…”

Entonces el observador empalidece y comienza a reaccionar con movimientos parecidos a los del individuo misterioso. Al escuchar el recado, el compañero de la víctima no mira a la entidad y corre hacia casa.
Visto que al ignorar aquel organismo extraño, fue salvado del triste fin del compañero (pariente o amigo, conforme a las variaciones de las historias).
Al llegar al hogar pide ayuda a alguien que explica que aquella existencia es KuneKune y que él escapó por poco de convertirse en la próxima víctima.
Se añaden al final de la historia risas macabras e histéricas de la víctima y la certeza de internaciones en instituciones de salud mental por el resto de su vida. ¿Qué te pareció esa leyenda japonesa? ¿Vas a enfrentarla?


Deja un comentario