Mi viaje a Japón – Sonia regina

ESCRITO POR
Les traigo buenos recuerdos de Japón, viajé por este hermoso país con una docena de sanseis, esos “apátridas” que en Brasil son japoneses y que en Japón son brasileños.

La única experiencia “negativa” del viaje fue la impotencia de no poder leer la horrible sensación de ser analfabeto. El inmenso deseo de descifrar esos misteriosos signos, sin poder preguntar ni entender las líneas que me rodean...

Japón es más que electrónica, sashimi, encantos sintoístas y templos budistas. No vi mangas, anime o haikus allí. Por otro lado, caminé por el piso del ruiseñor en uno de los palacios del ¡Shogun Togugawa!

El segundo día iba a Bañera de hidromasaje colectivo con la naturalidad de quienes van a la playa; al tercer día, comer arroz y nabos en el desayuno parecía correcto. Al tercer día estaba comiendo pescado crudo y pretendiendo ser oishi (sabroso).

Furoshiki
Furoshiki

Siguiendo el rastro del cerezo descubrí el furoshiki, una especie de trapo de origami que se utiliza en tejidos con diferentes fines: envolver regalos, llevar comida caliente, botellas utilizadas como cantimplora e incluso como bolsa. ¿Cómo no admirar a un pueblo que hace arroz, té verde y flores con papel y dulces?

Alimentación

El paladar occidental choca con la cocina japonesa. Al comienzo de la primera semana, miré a mi alrededor, disimuladamente, buscando un pan de queso ... pero terminé notando la diferencia en el cuerpo: más disposición, mejor digestión, sensación de plenitud y bienestar.

Esta dieta exótica no me hizo correr al supermercado en busca de ingredientes o buscar recetas en el Google, pero me inspiró a caminar, meditar y disfrutar de la belleza única de las montañas rodeadas por el mar salvaje.

Comida japonesa

El comentario más divertido lo hizo nuestro guía. Nos habló del centenario japonés y la baja tasa de natalidad, menos de dos hijos por pareja. En Japón todo es de excelente calidad y caro; el costo de criar a un niño debe ser aterrador. Luego, la guía concluye el tema con un comentario para desafiar la lógica:

- El japonés no muere pero tampoco nace, ¿verdad? 

Para ser mejor, solo con letreros, mapas y carpetas escritos en otros idiomas. No entendía su acento inglés monosilábico, y mi acento francés no me ayudó a que me entendieran, ¡pero los japoneses son excelentes para imitar! Con gestos, crucé dos islas y logré llevarme bien con los comerciantes. Voy a sugerirle a la ONU que deje de lado el esperanto para siempre. En mi opinión, el lenguaje universal que puede unir a nuestra Babel será el lenguaje de signos.

Japón osaka

Una advertencia final: no creas a nadie que te diga que puedes ver el monte Fuji desde cualquier lugar de Tokio y perfectamente desde lo alto del mirador Cielo arbol. ¡Mentira! Fuji-san, como se le llama cariñosamente, escondido en las nubes que rodean la capital. Se convirtió en Monte Fugiu… Los japoneses están en los de ellos, yo en el mío, por eso me sentí tan bien allí. Tengo la intención de volver. El otoño me espera ... Dewa mata...

Escrito por: Sonia Regina Rocha Rodrigues

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