¿Cuántos idiomas puede saber una persona?

Saber dos o tres idiomas extranjeros ya no sorprende. El conocimiento perfecto de múltiples idiomas es el criterio más importante para el crecimiento profesional en la era de la globalización. Un políglota es alguien que habla varios idiomas. Los políglotas son personas que hablan cuatro o más idiomas extranjeros, mientras que los hiperpolíglotas hablan más de cuatro. Por ejemplo, Suiza tiene cuatro idiomas oficiales: alemán, francés, italiano y rat romance, lo que hace que el suizo promedio sea políglota.

Aún no se ha determinado el número exacto de idiomas extranjeros que una persona puede dominar. Lo único que sabemos con certeza es que a lo largo de la historia humana, las personas siempre han podido hablar idiomas distintos al nativo.

Un escritor profesional que ofrece un servicio de "pago para escribir un ensayo" a los estudiantes sugiere que lea sobre algunos políglotas famosos.

Buda hablaba 150 idiomas, según la leyenda, mientras que Mahoma hablaba todos los idiomas que se hablan en la tierra. El cardenal Giuseppe Mezzofanti, por ejemplo, habló con fluidez en sesenta idiomas, escribió canciones en más de cincuenta idiomas y tradujo de 141 idiomas ¡sin salir nunca de Italia! Es cierto que Guinness World Records menciona la capacidad más "modesta" del cardenal Mezzofanti para hablar solo veintiséis idiomas con fluidez. Cuando se le preguntó al cardenal cuántos idiomas, en su opinión, una persona es capaz de saber, respondió: "Tantos como el Señor Dios quiera". Un estudiante finlandés fue quemado en la hoguera porque podía memorizar diferentes idiomas de forma rápida y rápida, lo que se consideraba imposible sin la ayuda de espíritus demoníacos.

Desde entonces, el mundo ha cambiado drásticamente. Ya no se mata a la gente que sabe muchos idiomas diferentes. Sin embargo, la ciencia aún no ha resuelto la esencia del fenómeno hiperpolíglota. El conocimiento de idiomas extranjeros ya se consideraba como un signo de un alto grado de civilización en los tiempos posteriores a la Edad Media. Bohdan Khmelnytsky, por ejemplo, tiene un arsenal lingüístico de cinco idiomas.

Catalina la Grande hablaba otros tres idiomas además del alemán (su lengua materna) y el ruso. Los hiperpolíglotas también eran comunes entre científicos y escritores. Leo Tolstoy hablaba con fluidez inglés, francés y alemán, así como polaco, checo e italiano. También hablaba griego, latín, tártaro, ucraniano y eslavo eclesiástico, así como holandés, turco, hebreo, búlgaro y otros idiomas. Alexander Griboyedov estudió griego y latín cuando era niño y hablaba alemán, francés, italiano e inglés. Con el tiempo aprendió persa, árabe y turco.

Johann Martin Schleyer, científico alemán, hablaba cuarenta y un idiomas. Esto puede haberle permitido desarrollar Wolapück, el primer idioma artificial del mundo para la comunicación internacional, que fue el predecesor del esperanto. Heinrich Schliemann, un destacado arqueólogo, pasaba su tiempo libre estudiando varios idiomas. Aprendió una quincena de idiomas a lo largo de su vida como hobby. No hace falta decir que las habilidades lingüísticas de Schliemann fueron útiles durante sus excavaciones en muchas partes del mundo.

¿Qué es exactamente la poliglosia o multilingüismo? ¿Es una cuestión de habilidad natural o de diligencia y motivación? ¿Hay un límite superior que nadie ha alcanzado todavía? Según la investigación, probablemente no haya límite. Hoy en día, los científicos creen que todos los que quieran y necesiten pueden aprender tantos idiomas como quieran.

Estamos limitados únicamente por nuestros propios deseos y la brevedad de la vida humana. Podemos estudiar tantos idiomas como nuestra energía y tiempo nos lo permitan. El cerebro de una persona promedio solo funciona al 10% de su potencial, según una investigación. Es decir, podemos trabajar diez veces más rápido y recibir diez veces más información. Todo depende de la voluntad, el rendimiento, la motivación y la perseverancia de cada individuo.

La pregunta esencial no es cuántos idiomas podemos aprender, sino cuántos necesitaremos en nuestra vida y cuántos nos permitiremos aprender.

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